LA CARRIE BRADSHAW DE LAS RUNNERS.

Esta vez vengo para compartiros un artículo que he escrito para la revista CORREDOR\. Me hace especial ilusión porque esta revista me la compro compraba en el aeropuerto todos los meses para leerla en el avión camino de Madrid, costumbre que espero poder retomar más pronto que tarde. Cuando me invitaron a formar parte de su equipo de ‘Corredoras Anónimas’ y contar mi experiencia con el running en su revista, no dudé en decir SÍ QUIERO.

Pinchad aquí si os apetece leerlo 🙂

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HE HECHO LA COBRA.

Después de 50 días confinados, a los runners (y no tan runners), nos han dado el alta para salir a correr. He dudado mucho si salir o esperar, pero ayer algo en mi interior hizo que volviese a ser una niña de siete años en la noche de Reyes. Me he despertado cada dos horas, nerviosa, contenta (y soñando que no me podía tocar la cara). Así que a las 7:30, cuando abrí los ojos he pensado: ‘voy a por mi merecido regalo‘.

Me he emocionado al ponerme mi ropa, calzarme mis zapas y salir a la calle. Al llegar al Paseo Marítimo se me pusieron los pelos de punta al ver el mar, un pasito, otro pasito ¡estoy corriendo! Al principio había gente, pero se podían mantener perfectamente las distancias. Esto lo digo porque sé que si el finde pasado les tocó a los niños padres, este finde nos toca a los runners: los medios nos van a regañar. Es verdad que a partir de las 8:30 había zonas que parecían El Corte Inglés el primer día de rebajas. Yo crucé a la acera fea desde la que no se ve el mar y que estaba vacía y decidí volver a casa. Me he quitado el mono y ahora estoy con la misma sensación que después de terminar una carrera (tengo sueño, pero la cabeza me va a mil). Desde mi punto de vista, la gente en general se apartaba y guardaba distancias. Excepto un chico que me adelantó y se puso tan cerca que la que se tuvo que apartar fui yo. Llevaba dos meses sin hacer una cobra, me ha alegrado comprobar que hacer cobras y correr es como andar en bici, no se olvida.

Hoy soy muy feliz.

HOY HACE UN AÑO.

Hoy hace un año que, además de un saco de huesos, yo era un saco de nervios. Me iban a operar por primera vez y me aterraba escuchar eso de ‘anestesia general’. Hay gente a la que no le parece para tanto (no lo es), pero para mí significaba un mundo, una galaxia y el universo entero. Me habían diagnosticado una enfermedad rara que se llama #acalasia y que, en resumen, me impedía alimentarme. El otro día subía las escaleras de mi casa con la mascarilla puesta y la falta de aire me recordó a la fatiga que sentía durante esos meses al hacer cualquier esfuerzo. Pero no soy yo de narrar mis penas (algo conté LO BONITO aquí); al revés, lo que quiero decir es que un año después y pese a las circunstancias actuales, estoy muy bien. Esos fantasmas del pasado me han dejado cinco cicatricitas en mi labrada tableta a las cuáles he cogido cariño (todavía tengo que ponerles nombre, que ¡hoy están de cumple!); ellas son un recordatorio del gran aprendizaje que me llevo de esos meses malos regulares. Porque a veces es bueno acordarse de lo malo, hace que otras cosas que vienen después no parezcan tan terribles ¿Dónde estaremos dentro de un año?

El Faro de Isa: Como diría Mafalda...

CUARENTENA #4

DÍA 44. Superados los 40 días de confinamiento, ¿podemos decir que esto ya es una cincuentena? Creo que este ‘chiste’ ya ha prescrito de lo usado que está, pero bueno, hoy la consigna es no pensar demasiado, así que ¡dentro cosas bonitas, deliciosas e interesantes!:

VIAJANDO DESDE CASA.

No sabemos hasta cuando no podremos viajar, mientras tanto, yo me voy a dónde me lleve randomstreetview.com

Aprendí a manejar /algo mas que un auto/

UNA RECETA:

Llámalo terapia para dejar la mente en blanco o efectos de la cuarentena, pero me estoy planteando abrir un canal cocina en YouTube (y hace 50 días por no abrir, no me abría ni un bote de espárragos). Esta semana creo que he llegado al pico de mi curva de súper chef con esta “ALMOHADA EN LA QUE DORMIRÍAS DE CALABACÍN Y ZANAHORIA“:

  • Calabacín
  • Zanahorias
  • Puerros
  • Huevos
  • Un yogur 
  • Tomatitos Cherry
  • Queso rallado.

(Cantidades a ojo).

Trocear y pochar el puerro en la sartén. Mientras tanto, picar el calabacín y las zanahorias y añadir a la sartén cuando el puerro ya esté bastante pochado. Batir los huevos con el yogur y salpimentar al gusto (a mí me gusta con muuucha pimienta). Añadir las verduras de la sartén y verter toda la mezcla en un molde de horno. Poner por encima el queso rallado y los tomatitos cherry cortados en mitades.

35’ al horno a 180 grados (los últimos 5’ poner en función de gratinar) ¡TACHÁN!:

UN LIBRO:

Muchas veces lo importante no es tanto el libro, sino el momento en el que lo lees. Esta semana he empezado las Memorias de André Agassi, en las cuáles, sin yo saberlo, Agassi cuenta como durante toda su vida se ha sentido ‘confinado’ (utiliza esa palabra) dentro de una pista de tenis. Lo recomiendo.

UNA PELI:

Esta cuarentena estoy haciendo maratón de Marvel y no puedo elegir solo una peli porque hay que verlas todas (¡yo todavía no he terminado de verlas!). Pareceré una friki, puede que lo sea, pero estoy enganchadísima ¿Se puede ver una película sin haber visto las anteriores? Sí, cada película es independiente, pero te vas a perder muchos guiños que hacen que la saga sea tan especial. No dejéis de ver las escenas que hay después de los créditos. En muchas de las pelis sale Chris Hemsworth mi novio THOR. Ahí lo dejo.

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UN PLACER NADA CULPABLE:

Estoy comiendo chocolate y crema de cacahuete por encima de mis posibilidades. Unto la crema de cacahuete en las onzas de chocolate y las devoro despacio. No siento ningún tipo de remordimiento por ello, aunque algún día sí he sentido protestar a mi estómago (todavía se esta acostumbrando a esta nueva rutina adquirida en la cincuentena). Mientras no sienta que mis pantalones no me abrochen me licúan las piernas, vamos a continuar con este placer no culpable. Además, la operación biquini 2020 ha sido cancelada ¿o no?

HOY SOY ESTA PERSONA:

Cómo sacarle provecho a la hipersensibilidad emocional  #chilling

HA LLEGADO EL DOMINGO DE LIBERAD A WILLY LOS NIÑOS:

¿Puedo salir a pasear con mi niña interior?

YA ES TARDE, SEÑORA.

Dean Bradshaw - The Golden Years

La semana pasada hice algo tan emocionante como (aviso, el contenido que voy a escribir ahora mismo puede herir la sensibilidad de algunos) ¡¡BAJAR LA BASURA!! Jo, qué fuerte, tía. Pues sí, fortísimo. El tema es que al salir a la calle, eché de menos a un colectivo que, como las palomas, pululan siempre por los alrededores del parque que tengo delante de casa, un colectivo que no sabes que tienes hasta que lo pierdes: LAS SEÑORAS.

LAS SEÑORAS son un grupo social que representa la verdadera España. Ellas son las verdaderas influencers.

SI ESO TE LLAMO: SELFIE EN LOS AÑOS 90. . . . . . . . . JAJAJA

Hay gente que utiliza el término SEÑORAS de forma despectiva, algo que me parece muy poco acertado ¿Qué seria de este país sin LAS SEÑORAS señoreando?: señoras que quedan para ‘ir a andar’, las señoras de la silla plegable en la playa (holi!), señoras que llegan a unas escaleras mecánicas y las miran como si eso fuese el Dragón Khan, las señoras que se ponen la bolsa de plástico en la cabeza cuando llueve, señoras a las que les gusta el animal print, señoras que votan a Pedro Sánchez porque les parece guapo, las señoras que salen en los informativos a pie de calle comentando el calor que hace (en pleno mes de julio), las señoras que van al plató de Sálvame y se mueren por la foto con Belén Esteban, las señoras que intentan imitar a La Lomana, pero que terminan pareciéndose a Maite Zaldívar, las señoras del medio rural que salen a la calle en zapatillas… LAS SEÑORAS son cultura.

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Las señoras a las que echo de menos debajo de mi casa son LAS SEÑORAS de bien que quedan para tomar el aperitivo todas las mañanas o para sentarse de tertulia en un banco del parque. Caminan en grupo, bloqueando las calles. Siempre recién salidas de la pelu. Señoras que al nadar estiran el cuello como un pavo, para no estropearse el peinado. Algunas dicen que me conocen ‘desde que eras así‘.

A tu lado la alegría nunca me falta ;-)

Yo soy fan total de las señoras. Puede que esté empezando a mutar en una de ellas porque la sillita de playa plegable me parece el mejor invento, después del concepto APERITIVO. Creo que el día que me encuentre a una amiga con su hijo y le diga al niño: “¡pero qué mayor estás!“, habré terminado de fusionarme completamente. Y ya me estoy haciendo fuerte en esa idea para cuando llegue el momento. EMBRACE LAS SEÑORAS, PALO.

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