PARA CORRER HAY QUE SUFRIR.

▷ Astérix y Obélix: Imágenes Animadas, Gifs y Animaciones ¡100% GRATIS!

Me pregunta el fisio que si he estado corriendo con el menhir la piedra de Obelix cargada sobre la espalda o qué. 

—Yo pensaba que las molestias que tengo en la espalda eran mis alas de angelito, que me estaban saliendo.

—De alas nada, el David de Miguel Ángel tiene más ligereza que tú.

—Me duele un poco más abajo… Ahí, ahí… UF! Ay, ay, ay. Creo que me estoy mareando.

Si es cierto eso que dicen de que quién bien te quiere, te hará llorar, mi fisio tiene que estar colado por mí.

Bla Bla Bla

Una vez termina con mi espalda por hoy, pasamos a las piernas. Me aprieta los lumbares y se me mueve el juanete dedo gordo del pie. Me estira el gemelo y me palpita el tobillo.

—¡Yo pensaba que estaban duras porque estoy fuerte!

—Están más rígidas que la herradura de un caballo, Paloma ¿duele?

—El que esté libre de dolor, que tire el primer menhir la primera piedra —respondo mientras cierro los ojos y me muerdo el labio fuerte. 

CUARENTAYCINCOMINUTOS de sufrimiento después, salgo de la consulta llena de cintas de colorines pegadas al cuerpo y un poco dolorida, pero más ligera. De camino a casa, me acuerdo de cada uno de mis ex novios y llego a una conclusión:

He sufrido más en el fisio que por amor.

Palo

PALABRAS MAL.

Con este post no pretendo ofender a nadie, pero aquí os dejo una compilación de palabras que me hacen gracia, ya sea porque me recuerdan a mi abuela, porque suenan graciosas o porque directamente están mal y son terribles, pero hay gente que las utiliza:

GIF mirada no regard - animated GIF on GIFER

Carmín: barra de labios.

Dámele.

Tengo los vellos de punta.

Personas que se enojan.

Me cunde.

Esto es un primor.

Cacha.

Fuistes.

Garimba.

Te hemos traído un obsequio. 

Estoy leyendo el diario (periódico).

Tener el mes.

Ayer nos lo pasamos bárbaro.

Échame más ensalada.

La coqueta (la cómoda).

Tengo gana de comer.

Alacena (despensa).

Estos vaqueros me hacen buen pompis.

Traéte una rebeca o un suéter por si refresca (esto es muy del sur).

Hola cari (prefiero que me silben un FIFIUUU antes de que me llamen así).    

¿A qué hora almorzamos?

Me lo voy a jalar (me explotan los tímpanos cada vez que escucho esto).

Y a mí, hace no mucho tiempo, una persona me dijo que le gustaba tanto mi forma de expresarme y mi ‘acentiño’, que quería ponerme en su mesita de noche para que le amenizase sus noches de insomnio hablándole; sí, simplemente hablando (a día de hoy todavía no sé cómo tomarme eso). Pero por ese motivo (y porque hoy es el Día de Galicia) os dejo algunas expresiones o palabras que debido a mi naturaleza muy gallega, utilizo bastante (excepto los privilegiados que poseen mi teléfono y me pueden molestar llamar, el acento os lo tenéis que imaginar):

Coger en colo (coger en brazos): llegué a Madrid con 17 años y una maleta cargada de ilusiones tres maletas y cuando dije esto, la gente me miró como si estuviese hablando un dialecto de Alaska.

¡Qué riquiño!: utilizo esta expresión no menos de 15 veces al día.

Trapallada: no estoy segura de que sea gallego, pero está en el TOP 3 de mis palabras preferidas.

No tiene ningún xeito: no tiene ningún arte, ni estilo; es un soso (XEITO = SWAG en galego).

Pásame el afila: en el cole al sacapuntas siempre lo hemos llamado afilalápiz y al parecer eso también es gracioso (¿?). A mí me parece mucho más gracioso el término que utilizan mis amigas/casi-hermanas asturianas: TAJALÁPIZ. Y que ¡vivan las fiestas de prau!

No voy a abrir el melón de los tiempos verbales porque es domingo y esto se hace muy largo, pero sí, yo también los utilizo mal.

Tampoco quiero a abrir el melón del lenguaje inclusivo porque sería darle unas patadas al diccionario (o diccionarie) que ahora mismo no me apetece dar.

LO MATÉ POR IMBÉCIL.

Lo maté por presentarme a su madre y llevarme a su casa a comer besugo al horno cada domingo durante los meses de abril y mayo. Le cogí cariño a esos ojos húmedos y saltones. Desde que lo maté, los domingos como coliflor.

Angry GIFs | Tenor

Lo maté porque me pidió que me tatuase su nombre en el antebrazo izquierdo y yo, que era otra imbécil, lo hice. Dos meses después, el imbécil no volvió a llamar, dejando marcada con su sello mi autoestima y mi piel, como si yo fuese una ternera de Ávila.

Lo maté porque yo entiendo que si el amor y la intimidad se prolongan en el tiempo se llega al compromiso. Y el imbécil a veces hacía como que sí, pero en realidad era que no.

Lo maté porque si para él no fui más que una conquista que añadir a su inventario, me parecía sensato degollarlo y colgar su cabeza en mi salón, como un trofeo que incorporar a la pared. Porque era un imbécil, pero muy guapo de cara.

Lo maté porque estuvo alimentándose durante dos meses de mi energía emocional, hasta dejarme seca. Lo maté porque le entregué mi amor, mi cariño y mi atención y él no fue capaz de hacerme una tortilla de patata sin cebolla. No supo proporcionarme el sustento adecuado para no volverme loca y matarlo.

Así que lo maté clavándole el cuchillo con el que estaba partiendo limones para el gin tonic. Decidí cargármelo cuando entró en la cocina y me saludó con cara de sorpresa por verme ahí, en esa fiesta en una casa ajena “¿Qué haces aquí?” “Cortar limones para el gin tonic”. Después me dijo que él prefería la ginebra con naranja y como no tenía naranjas a mano, agarré fuerte el cuchillo y se lo clavé. Lo introduje en su abdomen, primero suave y después, como estaba muy duro, clavé profundo. Las horas puliendo abdominales en el gimnasio habían hecho efecto, el muy imbécil se mataba haciendo ejercicio y al final se mató. De manera directa le maté yo, por imbécil. Pero de manera indirecta se mató él, por querer ser imbécil. Le rasgué el abdomen de arriba abajo. Él intentó sentarse en el taburete sin pedir permiso y como era imbécil, no fue capaz y se cayó al suelo mientras se agarraba la herida ensangrentada, tratando de evitar lo inevitable.

Aproveché que estaba postrado para exprimirle en los ojos el jugo del medio limón que tenía en la otra mano. En abril y mayo se quejaba porque sufría de orzuelos crónicos y yo había leído en internet que el zumo de limón era un buen remedio para aliviar el dolor de los mismos. Después, derramé un chorro de ginebra barata sobre la raja del abdomen, pero no cicatrizó. Ahora el que berreaba como un ternero de Ávila era él. 

Tomar jugo de limón realmente te corta la regla? - Yo amo los zapatos

Aunque acababa de cometer un acto de generosidad hacia el mundo por haber eliminado a un imbécil, no quería compartir mi gozo con nadie de esa casa que no era mía, tenía que callarlo, así que con el mismo cuchillo lo degollé por la garganta (que estaba blandita). Así fue como el imbécil dejó de berrear. Si alguien de esa casa ajena había escuchado algo, no dijo ni mú.

Muu Mujir GIF - Muu Mujir Vaca GIFs

Su cabeza preside ahora mi salón. Los ojos no se podían disecar, así que le inserté los de un besugo que compré en la lonja porque total, no me gusta comer ojos y los iba a tirar. Tengo que pedirle a su madre la receta que preparaba los domingos de abril y mayo, porque a mí me salió bastante seco.

Me di el gusto de lanzar el resto de su cuerpo al estanque de los patos. Lo encontraron diez días después frío y cubierto de musgo putrefacto.

Le deseo un buen reuma esté dónde esté.

suppresed angry gif – UTS Business Society

**ESTE POST ES FICCIÓN. Todos los señores en los que me he inspirado son mis ex o los ex de mis amigas son inventados. He escrito esto para un proyecto de la Escuela de Escritores en el que nos propusieron redactar un texto en el que matásemos a alguien sin ningún tipo de pudor y yo, que soy muy fan de Tarantino, dejé que mi imaginación fluyera. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Si alguien se siente aludido, no es mi problema. Lo aclaro porque no quiero que vengan a por mí los de la López Ibor.

PÁJAROS EN LA CABEZA.

Una de mis tantas expectativas al hacer deporte, es intentar sostener con dignidad y durante todo el entrenamiento, el pulido moño con el que siempre entro en el gimnasio. Un moño impoluto, comparable al que llevan las niñas de 7 años a ballet y que ellas consiguen mantener impecable durante TODA la clase. Da gusto ver ese moñito inmaculado cuando salen todas danzarinas de su actividad.

Pero la realidad es otra, por lo menos para mí, que entro en el gimnasio con la cabeza muy alta y aunque salgo tan danzarina como las bailarinas de ballet, por el subidón de endorfinas, mi moño bien podría confundirse con un nido de golondrinas.

Renee delays very, very bad signs of ageing with 'sandblasting facial' |  London Evening Standard | Evening Standard

Un nido de golondrinas que se despliega en cuanto empiezo a ejercitarme y a sudar brillar. Un nido de golondrinas formado por esos pelitos nuevos, pelitos bebés que afloran a su antojo y enmarcan mi cara, dándome el aspecto de un sapo asmático que intenta en vano atravesar el Amazonas a contracorriente.

Imagen-animada-Rana-116.gif (163×160) | Sapos y ranas, Imagenes animadas,  Anfibios

Esto os lo cuento porque las terrazas ya empiezan a estar llenas de personas en manga corta tomándose refrigerios. Planazo, sí. Pero eso me ha hecho darme cuenta de que aunque digan que el deporte más completo es nadar, yo creo que el deporte más completo es salir del gimnasio a las 8 de la tarde y sortear las numerosas terracitas que están de camino a casa para que nadie me identifique, ni me señale diciendo: “Palo, ¡tienes la cabeza llena de pájaros!”.

Hoy he superado la prueba y he conseguido ir a las 7:30 de la mañana (a esas horas las terrazas están todavía vacías), pero me ha costado madrugar. Y por mucho que digan que ‘A quién madruga, Dios le ayuda’, no sé yo hasta que punto es eso cierto, mirad a las gallinas, que son muy madrugadoras y al final acaban en un horno dando vueltas. Yo no creo que pueda mantener estos madrugamientos muchos días seguidos, así que como dice Gustavo Adolfo: “Volverán las oscuras golondrinas” y yo seguiré sorteando terrazas a las 8 de la tarde luciendo con la mayor dignidad posible el nido de mi cabeza.

Me pregunto dónde estará mi bailarina de ballet niña interior. Supongo que hasta el moño de mí y mis cavilaciones.

Niña se roba el show bailando con actitud on Make a GIF

YA HA PASADO UN AÑO.

Ya ha pasado un año. Miro recuerdos, veo fotos, hago memoria y para mí el confinamiento no fue duro. Mentiría si digo lo contrario. Lo pasé sola en mi casa, pero me entretuve muy bien. Alguna vez me saltaba la ley yendo a comer a casa de mis padres (vaya loca) y al volver a casa me sentía contaminada, como si el virus fuese una garrapata que se me podía pegar a la piel por la calle.

Yo no aprendí a hacer pan, pero aprendí a descorchar virtualmente botellas de vino (gracias Lu). Tampoco empecé a hacer deporte, continué con mis rutinas gracias a los personal trainer que se pusieron a dar clases desinteresadamente y mi vestidor se convirtió en un gimnasio.

No me enamoré, que va, seguí en mi línea dando bola a los fantasmas del pasado, porque pensaba que ‘más vale malo conocido que bueno por conocer’… Tuvo que venir el bicho chino para enseñarme que lo nuevo podía molar mucho.

Cambié el running por los paseos por casa al teléfono y mi única cita era el aplauso de las 20:00 desde mi ventana. Apasionante todo.

Sé que para mucha gente fue un horror. Sobre todo para los que perdieron a personas queridas.

Yo perdí a MI PERSONA meses más tarde. Y no puedo echarle la culpa al covid. Al revés. Intento ser positiva y a veces pienso que tengo que agradecerle al encierro el regalarle a mi madre 14 maravillosos años ‘extra’ a nuestro lado. Ella nos enseñó a luchar, a pelear y a no rendirnos nunca.

Nos enseñó a llevar el positivismo por bandera y nos contagió esa actitud, pero aún así no puedo evitar preguntarme POR QUÉ le tuvo que tocar a ella. Que esos 14 años ‘extra’ están muy bien, pero que podían haberle tocado al vecino de enfrente o al que vende sellos y tabaco en el estanco de debajo de casa. Que esos años ‘extra’ son un regalo envenenado. Ella se merecía seguir aquí, sin ‘extras’, protegiéndonos y regalándonos sonrisas, cariño y generosidad. Mi actitud ‘positiva’ me hace quedarme con que en esos 14 años ‘extra’ hemos aprendido cosas que otras madres no logran enseñar jamás a un hijo y eso es un privilegio, pero aún así preferiría no haber tenido que aprenderlas.

Me habría encantado seguir protegida debajo de sus alas, llamándole con mis dramas para preguntarle que qué hago si en Madrid se me seca la nariz o a qué temperatura tengo que lavar el jersey de lana verde que me regaló aquel novio que tuve en la prehistoria y que a ella no le caía muy bien.Por eso y aunque lo intento, yo no puedo agradecerle a la vida esos 14 años ‘extra’. Tú te merecías seguir aquí y nosotros necesitábamos seguir disfrutándote, porque siempre has dado el triple de lo que recibías.

2020 fue una mierda. Pero para nosotros el encierro fue un regalo porque nos permitió poder estar contigo 24/7. Ojalá volver a esos meses ‘raros’ y encerrados. Te quiero y te echo de menos cada día, pero como te prometí, estoy disfrutando muchísimo de la vida. Me miro al espejo y me siento orgullosa al ver tu huella en el reflejo 💛🌈