TERRITORIO HOSTIL 1 – GALLETA DORADA 0

Ayer, a última hora de la tarde, con 30 grados a la sombra, decidimos irnos de after-work a una calita con vistas y con un chiringuito que nos encanta para ver la puesta de sol. Es cierto que todo esto está al lado de una zona chunga delicada, pero en nuestra cabeza parecía una postal: cala tranquila, luz dorada, baño relajante y luego cervecita con vistas. Un plan sin fisuras. 

Llegamos en moto, con náuticos, camisas veraniegas, mi sombrero y mi cesta de paja, como recién salidos de un catálogo de verano de El Corte Inglés 2004. 

El ambiente, en cambio, era un catálogo distinto: nadie con un peso inferior a 90 kilos, bafles a todo volumen, gritos, olor a Ducados y a infancia difícil, cordones de oro en el cuello y tatuajes de pistolas y nombres mal escritos.

Aun así, ya que estábamos y habíamos llegado vivos (y conjuntados), decidimos quedarnos y meternos en el agua. Estábamos a remojo, charlando como dos turistas felices en nuestra propia ciudad, cuando de repente cayó una piedra del tamaño de una naranja justo entre los dos.

Cosky, en su papel habitual de tranquilizador oficial, me dijo que seguro que había sido un niño con una pelota. Una pelota con alma de roca, pensé. Yo no necesitaba más pistas: nos querían echar. Y lo gestionaron con bastante eficacia.

Mientras nos secábamos y recogíamos dignamente nuestras cosas (es decir, huyendo con disimulo), unas señoras de carácter fuerte me gritaron:

—¡Chica, chica! ¿Tú tienes seguro médico privado vas al solárium? ¡Estás bronceada como una galleta dorada!

Yo les sonreí y les dije que el bronceado era de barco me lo trabajaba mucho. Me sentí halagada, claro, aunque también un poco señalada.

Al final, nos refrescamos y no nos robaron. Ni nos insultaron. Solo nos apedrearon. Y la cervecita en el chiringuito no nos la quitó nadie. Así que dentro de lo que cabe, fue una buena tarde.

Eso sí, el próximo día que quiera un after-work de postal, me voy con mis náuticos, mi sombrero y mi bronceado de galleta dorada a un barco, que allí los únicos proyectiles que hay que esquivar son los de las gaviotas.

VERANO ONCE.

Ayer leía en una conocida revista de moda que Winter is coming «¡Qué agobio!», pensé, «Todavía no han empezado a caerse las hojas anunciando el otoño y ya nos lo quieren robar». Cerré la revista, me levanté de mi hamaca y fui a darme un baño (aquí una que todavía sigue exprimiendo el verano mientras el astro Rey se lo permita).

Mientras disfrutaba del que será unos de mis últimos baños en el mar del año (porque lo que no se puede negar es que el verano se acaba dentro de 10 días) pensaba en que las vacaciones de verano son únicas. Hay gente —como la redactora del titular apocalíptico de la revista de moda que leía yo ayer— a la que le gustan más las Navidades, o irse unos días en mitad de febrero, pero nadie podrá rebatirme que el veraneo es inimitable por muchos motivos. Así que desde aquí desde mi casa hamaca, os dejo los once primeros que se me ocurren:

UNO. Poner la alarma en OFF para bajar de la rueda de las rutinas y subirse a la noria de la improvisación.

DOS. Una caña fría después de la playa.

TRES. Y una ducha templada.

CUATRO. Montarse en el coche para dejar los embolados diarios a 400 km de distancia.

CINCO. Ahogar el olor a tubo de escape con cervezas, vinos y agua de mar.

SEIS. ¿Qué día es hoy?

SIETE. Libros arrugados y con granos de arena entre sus páginas. Esa arena imposible de eliminar, como la que se te queda en las orejas después de un día intenso de playa.

OCHO. Lentas puestas de sol sobre horizontes de fuego, que hacen olvidar la desesperación que provocan las colas del banco o de los trámites burocráticos que hay que solucionar durante el curso.

NUEVE. Enterrar con arena de tus orejas la playa el ruido de las obras que inundan la ciudad —parece que se han puesto todos de acuerdo para arreglar taladrar las calles a la vez—.

Esto contiene una imagen de: ¿Cómo te nombraré…amor…como te acercaré…nuevamente…a mi aliento?

DIEZ. Las verbenas de pueblo > todolodemás.

ONCE. El olor a barbacoa.

DOCE Y LA DE PROPINA. Los guapos están más guapos, los feos disimulan, los ojos más verdes y los pelos más locos.

UN VERANO CON BANDERA ROJA.

Aunque haya sido un verano de mierda (pido perdón por el vocabulario, pero no encuentro mejor adjetivo), tengo la suerte de que para mí también ha sido un verano feliz, por diferente, supongo. Siempre intento mirar el lado ‘bueno’ de las cosas y de este verano me llevo muchos momentos que me han encantado y que en circunstancias normales no habría disfrutado igual. Disparo:

– Levantarme pronto sin alarma, desayunar con calma, hacer deporte, escribir este post…

– Trasladarme medio verano a la casa de verano de mis padres mi casa con mi familia, ir a por el pan dando un paseo y volver a casa con la mitad de la barra en mi estómago, bañarme en la piscina a las 9 de la noche, welcome alergia, welcome antihistamínicos olor a hierba recién cortada…

– Conocer otra Ibiza, la de las rutas de running mañaneras y calas MUY escondidas.

– La puesta de sol en Es Vedrá, que también entra dentro del plan de Ibiza, pero que se merece un párrafo para ella sola.

– Sentirme útil en una regata porque, además de aportar mi compañía, me dejaron llevar la cuenta atrás antes de la salida (importantísimo) y hacer de contrapeso con mi body serrano.

– Terminar un puzzle de 500 piezas.

– PCR Negativa: SUBIDÓN.

– Volver a ver a mis padres después de un mes de agosto muy movido y una cuarentena de última hora.

– Comer mucho y muy rico.

– Unos días de ‘Surf Camp’ con amigas. Nuevo hobbie.

– No hay verano sin cachopo Asturies.

– Una caña bien tirada, beber vino, mojar el pan en la salsa, lluvia de Estrellas.

– Reunirme con algunas de mis personas favoritas de Madrid a las que llevaba sin ver desde febrero ❤

– Acostarme pronto un viernes de verano sin que me den los siete males, leer en la cama y disfrutar de ello.

– Llevar a enmarcar por fin esos cuadros que tenía almacenados.

– Barbacoa en la playa con puesta de sol de cielo rosa.

Todos estos momentos han sido agridulces porque al darme la vuelta siempre me chocaba con una mascarilla o sentía el tufillo a tequila gel hidroalcohólico cutre que me bajaba a la realidad. Pero me los guardo todos porque, como he dicho al principio, han hecho de este verano de mierda bandera roja, un verano feliz.

TARANTINO, CONTRÁTAME.

Siempre he sido una mujer señora imaginativa, peliculera máxima. Mi madre dice que de pequeña me quedaba pasmada mirando una mosca. Probablemente en mi mente se estaba forjando alguna película de superhéroes Marvel, hombre-hormiga, hombre-araña, hombre-mosca, o mejor dicho: MUJER-hormiga/araña/mosca… Que no me apetece que venga después ningún colectivo del patriarcado a corregirme, así que vamos a intentar tener contento a todo el mundo. No quiero más enemigos. Al enemigo ahora mismo lo tengo en casa y se llama «báscula», porque después de un mes de entrega absoluta a la gastronomía del norte de España, esa señora me juzga cada vez que paso por delante. Pero a mí no me intimida; yo la miro desafiante y le digo: «hoy tampoco voy a posar mis preciosos pies sobre ti, desgraciada«.

Getting Ready Remove Earrings GIF - GettingReady RemoveEarrings ThisIsUs -  Discover & Share GIFs

Porque el verano es lo que tiene, vuelves ligera de equipaje mente, y con pesadez en las carnes. La buena vida, sí señor. Pero la cuestión a tratar en este post no son los diez trucos para tener el cuerpo de Gisele Bundchen (todos sabemos que con beber agua y dormir ocho horas ya lo tenemos, lo que pasa es que no nos da la gana), ni los cinco ejercicios para recuperar los abdominales de antaño (yo ya los he recuperado, en otra entrega os cuento cómo lo he hecho 🙂 ). Si habéis caído en este transitado blog para buscar esa info, ya os podéis marchar. Yo he venido aquí a preguntaros si vosotros también sois unos peliculeros y si, por ejemplo, en los pasillos del supermercado estudiáis los carritos de la gente y os imagináis sus desayunos, sus vidas, su plan para esta noche, si harán botellón, cenarán pizza o si el domingo vienen los suegros a comer y van a prepararles un rodaballo a la bilbaína con mucho ajito.

Otras veces, me encuentro con carritos que podrían ser perfectamente míos. Cuando eso sucede, involuntariamente, pero con un perfecto aleteo de pestañas, miro a la persona portadora del carrito y si es guapo sonrío. En ese momento se produce una conexión telepática entre nosotros en la que yo le digo: » ¿Estudias o trabajas? A mí también me encantan los yogures Larsa ¿eres de los que lo revuelve para que se quede más cremoso o te lo comes tal cuál?». Por supuesto, nunca nadie me responde, así que me quedo con la duda, pero es lo que tiene ser tan peliculera. Tarantino, contrátame.

Kill Bill Uma Thurman GIF - KillBill UmaThurman Fight - Discover & Share  GIFs | Female movie characters, Kill bill, Uma thurman

SENTIDIÑO

Dicen que los pequeños placeres son gratis, pero no es verdad. Volver a casa con arena en el pelo y el pareo lleno de salitre. Recuperar el aliento tras una carrera de 10 km. La ducha de después. Tomarme una cerveza y unas patatas fritas tranquilamente mientras cae el sol. Abrazar a la gente que quiero (que es mucha). Bailar el pollo en cualquier lugar. Bañarme en el frío Atlántico y salir de ahí sintiéndome Hulk… Para disfrutar de todo esto hay muchas cosas en el mundo que tienen que funcionar 😷 #SENTIDIÑO