Las pasadas Navidades tuve neumonía. Lo típico de diciembre, salir por la noche con (mini) faldas y a lo loco sin medias y PUM, NEUMONÍA (soy una it girl y las it girls no usamos medias porque para presumir hay que sufrir), así que me tocó estar todas las Navidades en casa con reposo absoluto. Ni salir a correr, ni quedar para beber tomar un té verde, ni ir al cine a ver la última de Star Wars; ‘que la fuerza me acompañe’, pensé.
ESPAÑA ESTÁ DIVIDIDA.
Hoy quiero confesar que estoy totalmente en desacuerdo con la corriente COBRA de Bisbal hacia Chenoa. El lunes, España vivió un momento histórico, y no, no me refiero a que Mariano haya jurado su cargo como presidente del Gobierno, me refiero a algo mucho más relevante:
SEÑORA SE NACE. Y SE HACE.
El otro día quedé con una amiga para tomar el aperitivo. Yo me pedí una caña y una tapa de tortilla (¡un saludo a mi entrenador personal y nutricionista!) ; ella un mosto. Sí ¡UN MOSTO! Mi reacción inmediata fue decirle: “Tía, eres una señora encerrada en un cuerpo joven, ¿qué será lo próximo? ¿Un Bitter Kas?”. Estuvimos de cháchara un buen rato, hasta que mi amiga lo volvió a hacer, “¿Oye, Palo, has visto el último capítulo de Acacias 38? ¡Qué fuerte!”. Manos a la cabeza; mis sospechas se confirmaron cuando me dijo que su sex simbol era Ramón García.

Pues apaga y vámonos. Definitivamente mi amiga es La Señora Doubtfire. Y no digo yo que ser una señora con 25 años sea malo. Si te llaman señora, no te ofendas; ya verás qué alegría cuando te cedan el asiento del autobús. Hoy en día hay todo tipo de tribus urbanas: hipster, punk, chonis, emo, perroflautas… ¿Por qué no incluir a las ‘señoras‘? El señorismo merece ser reivindicado y no hay que avergonzarse por ser señora antes de tiempo, cómo diría mi abuela: «Vergüenza para el que roba«.
Tras pasarme todo el verano realizando una investigación de campo, infiltrada entre #SeñorasDe25años, ya puedo corroborar cuáles son los requisitos indispensables para ser una auténtica señora precoz: Continuar leyendo «SEÑORA SE NACE. Y SE HACE.»
VOLVER EN SEPTIEMBRE.
Para volver a la rutina, hay que abandonarla; para perder una costumbre, hay que dejarla; para volver, hay que marcharse. Últimamente no paro de leer artículos en los que se dice que “para adquirir un hábito solo hacen falta 21 días y que bla bla blá bla”. Yo me pregunto ¿y para perder un hábito? ¿Cuántos días hacen falta para deshacernos desencadenarnos de un hábito? Pues dame un mes de agosto y te lo digo.

Plantar un árbol, tener un hijo, PONER LOS INTERMITENTES.
¡Señoras! ¡Señores! Tengo que contaros un secreto: los intermitentes, al igual queTeruel, también existen.
¿Por qué la gente no utilizará la lucecita naranja antes de ejecutar una maniobra al volante? Aquí van 10 motivos que podrían exculpar al burro infractor:
1. Piensan que los intermitentes se activan mentalmente, porque su coche es el Coche Fantástico: «voy a girar a la izquiera, Kitt».
Continuar leyendo «Plantar un árbol, tener un hijo, PONER LOS INTERMITENTES.»
