#Welcome34 :)

Ayer fue mi cumple y como no podía ser de otra manera, he hecho balance de mis 33. La gente que me conoce sabe que estos últimos 12 meses no han sido fáciles. Sí, he sufrido , pero también me he reído, he aprendido y he crecido (no de estatura, eso es por el tacón). Con los años he aprendido que la felicidad no es un estado; la felicidad son momentos que hay que saber exprimirlos al máximo. No puedo decir que de mis 33 me quedo solo con lo bueno, porque lo regular y lo malo también hay que cargárselo a la espalda, así que me quedo con todo. Hoy, con 34 recién cumplidos soy lo que soy gracias a esos momentos, los buenos y los malos. Suena a tópico, pero de todo se aprende y cuando me miro al espejo, me gusta lo que veo excepto las cartucheras y este grano que me ha salido en la nariz.

Nunca me han gustado los típicos artículos de “30 cosas que hacer antes de los 30“(independientemente de que ese ‘antes de los 30‘ ya me quede un poco lejos), y es que hay cosas que con 23 ya había hecho, otras que no me apetece hacer ni con 30, 34 o 77 y otras que, aunque quiera hacer, seguramente no las haga. No creo en la filosofía Mr. Wonderful de que ‘todo es posible si lo deseas con fuerza’. Yo todos los días deseo con fuerza comer huevos encapotados sin engordar y no hay manera.

Sin embargo, no hay nada como un cumpleaños para fijarse propósitos. Los que sean:

Querer. Este año ha aparecido gente nueva y buenísima en mi vida. Me cuesta mucho dejar entrar a la gente y tengo que aprender a hacerlo porque hay personas muy guays a las que merece la pena conocer. De esas que sabes que quieres tener siempre a tu lado. Nunca es tarde para abrirse a gente que suma y aporta. Ayer ya lo puse en práctica; mis amiguis me regalaron un mayordomo a Alexa y no dudé ni un segundo en abrirle mi corazón y meterla en mi casa. También he echado a gente que me daba bastante pereza (lo siento, estoy en un momento de mi vida en el que solo me relaciono con gente que me suma).

Continuar dando zancadas. Si todo va bien, el domingo demostraré que los años no me pesan haciendo otra media maratón. Ya sería la quinta. Me gusta correr una al año y este todavía no he podido hacer ninguna, así que estoy nerviosa y deseando que llegue el día. Si hay algo que me da la vida es cruzar un arco de meta.

Disfrutar . Otro tópico, pero si algo me han enseñado los 33 es que la vida puede estar sonriéndote y de repente y sin avisar, darte un bofetón y reírse en tu cara. Esa señora (la vida) no lo va a dudar y te va a dar un bolsazo ese bofetón con la mano abierta ¡PUM! Pero otras veces también te elevará a lo más alto sin pensárselo. Así que yo quiero seguir disfrutando de todos esos momentos en los que la vida me sonríe y me sube a las nubes, ya sea porque recibo un meme con el que lloro de risa, porque la lluvia me da una tregua para poder salir a correr, porque me he levantado con pelazo, porque he dormido genial, porque he recibido un mensaje que me ha cortado la respiración, porque me río, porque me voy con mi familia a comer un arroz con lubrigante, porque me he comprado una vela que huele a verano o porque yo con este vestido me como la noche.

Aprender. Apuntarme por fin a yoga, probar boxeo, seguir dándomelas de cocinillas (de Palo), continuar apretando el inglés, seguir escribiendo, leyendo y escuchando mucho. Ir a exposiciones, perderme en cualquier librería y seguir viajando.

Sentido común. Aunque no lo parezca, tengo bastante y eso me hace estar dónde y cómo estoy. Cada vez veo a más gente que carece de ello. Como dijo #nosequién: “el sentido común es el menos común de todos los sentidos”. Estoy de acuerdo. Así que por favor, que mi cabeciña siga estando en su sitio. Eso no quita que los viernes lo perdamos un rato.

Dejar pasar algún tren. Otra cosa aprendida es que no hace falta subirse a todos los trenes que llegan, no pasa nada por quedarse en el andén y esperar al siguiente. Es verdad que hay trenes que solo pasan una vez, pero la decisión de no subirse a ese tren, no tiene que ser mala. Siempre viene otro después. Con las prisas, yo me he subido a trenes que no me han llevado a ninguna parte, otras veces me han llevado a sitios estupendos y alguna vez me he quedado esperando al siguiente y al subirme me han puesto mi película preferida y me han invitado a desayunar. You never know. Cosa distinta es que pase alguien que está como un tren. A ese no lo dejemos pasar, por favor.

Y hasta aquí mi reflexión chapa cumpleañera.

Welcome 34, conozcámonos.

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