HAKUNA MATATA.

No quería entrar en debate ni explicar ooootra vez lo que pienso sobre la asociación Almas Veganas; ya me he explayado suficiente en Instagram y en Twitter, pero como ser humane, consumidore de huevos (de gallines), amante del pescado en todas sus variantes y un poco T-REX cuando me ponen delante un Lomo Alto de Black Angus, me veo en la obligación de utilizar mi transitado blog para explayarme. No pasa nada si lo leen solo quinientas, doscientas, nadie tres personas, yo voy a quedarme a gusto. Si os parezco pesada, marcad la X de la Asignación Tributaria a la Iglesia Católica y cerráis pestaña.

Aviso de antemano, no soy yo la que escribe, es mi IRA.

Resulta que estas tipejas salvadoras del medio ambiente que viven en una granja a la que llaman Santuario, demuestran que tienen una inteligencia ‘distraída’ al argumentar el porqué consumir animales o productos derivados de los mismos, es un crimen. Si van de paseo con ‘su manada’ por un lago y ven unas cañas de pescar que haya dejado un pescador, las rompen (muy tranquilas ellas), porque las cañas son armas de destrucción masiva y los pescadores unos asesinos ¡OLE! También rompen huevos, como Lucio, pero no para hacernos unos huevos rotos, sino para evitar la esclavitud gallinera y porque los huevos proceden del resultado de una violación de los gallos a las gallinas (vivimos en una sociedad heteropatriarcal gallopatriarcal).

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Son especistas y no quieren hacer diferencias entre seres HUMANES y seres NO HUMANES. Yo me uno al club de especistas porque pienso que estas persones mejorarían la evolución de la especie humane si se extinguiesen, su carga genética es peligrosa. Crucemos los dedos para que esos flequillos cortados a machete no se reproduzcan.

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Les no-veganes somos seres despreciables que deberíamos dejar de ingerir huevos, carne, pescado y yo creo que en el siguiente capítulo no nos van a dejar comernos tranquilos una ensalada mixta, porque les tomates y les lechugues son seres vivos sufridores y víctimes del estado opresor.

Compañeres, estáis como cabres y vuestra causa hace mucho daño a la gente vegana con mentalidad ‘normal’. Si la finalidad de vuestros vídeos no es que os den un programa de humor en TVE que se llame Los Morancos Les Moranques, por favor, parad ya. Que cada uno coma lo que quiera y lo que le siente mejor. Hakuna matata, vive y deja vivir. A la hora de salvar el planeta no hace falta poner etiquetas (etiquetes para vosotres) y no importa que seas vegano, vegetariano o de lacón con grelos.

Está claro que algo estamos haciendo mal y que nos estamos cargando el planeta. Yo de pequeña en la playa coleccionaba conchas conches y ahora colecciono plásticos, latas, papeluchos plástiques, lates, papeluches… que tiro en la correspondiente basura basure y después me voy al chiringuito chiringuite a tomarme una merluza al horno recién pescada por un asesino señorino que vive de ello ¿me estoy cargando el planeta planete? No. Ser responsables con el medio ambiente no está reñido con tomarse un chuletón.

Me pregunto si estas gentes también irán a la selva a dar lecciones, llamando asesines y violadores a los leones por comerse a las gacelas y aparearse con las leonas. El ciclo de la vida, chiqui. 

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El sufragio universal parece que fue un avance, pero al pensar que las integrantes de Almas Veganas también tienen derecho a votar, ya no estoy tan segura. A lo mejor realizar un examen de sentido común previo a las próximas elecciones no estaba mal. ¡Con lo buenos que están unos huevos fritos con patates!

UN RAYO DE SOL, UOH! OH! OH!

Con motivo de la fiesta del interiorismo que organiza la revista Nuevo Estilo en el madrileño Barrio de las Letras, el restaurante Rayén Vegano, decoró su fachada con un maravilloso ‘rayo de luz’.

¿Cómo lo hicieron? 250 metros de cinta adhesiva amarilla, 100 kilos de paciencia y 10 cucharadas soperas de maña. ¿El resultado? BRILLANTE. Una pena que la fiesta solo haya durado 4 días.

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