Me dan mucha pena los polvos de talco.
Resulta que los han prohibido porque son malos para la salud. Siendo rigurosos: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado el talco como un producto “probablemente cancerígeno” para los humanos.
Quién diría que esa nube mágica, que nos daba un olor a recién salidos de los 80 la ducha, terminaría en una lista negra ¿Qué será lo siguiente? ¿Prohibirnos el Vicks Vaporub? ¿Prohibirnos la nostalgia?

Yo no es que sea una usuaria premium de los polvos de talco, pero era algo que siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, como los Uber en Navidad taxis en Nueva York. Muchas veces me hago gambas al ajillo de cena, con su guindillita, su poquito bien de aceite… y cuando llego a la mejor parte de la cena (mojar el pan) siempre hay alguna gota de aceite que decide saltar a mis pantalones provocando la tragedia aceitosa. Gotas de aceite que se encariñan con nuestros pantalones, saltan en bomba y dejan un círculo perfecto sobre la tela.
Y ahí siempre estaban los polvos de talco, dispuestos a embadurnar la tragedia aceitosa hasta secarla y ¡TACHÁN! adiós tragedia.

Pues fue bonito mientras duró.
Muchos pensaréis que soy una antigua y una dramática, que ahora se utiliza Cebralin (la opción de colocarme una servilleta en las piernas no mojar pan en el aceite de las gambas no la contemplo), pero me resisto a ese producto. Don Cebralín llega a la tragedia aceitosa, se queda mirándola desde su spray sofisticado con aires de superioridad y dispara ¡PUM! Y cuando te das cuenta, te ha dejado un pegote en el vaquero que el círculo perfecto ya no es perfecto porque el aceite se ha expandido por la ropa como si fuera el aliño de una ensalada.
Y por eso yo sufro por mí, por mis vaqueros y por los polvos de talco. Porque creo que ellos estaban encantados por terminar su vida en la piel de los bebés ¡Tan suaves y delicados! Dejando sus culitos con apariencia de croissant espolvoreado con azúcar glass.
Tan utilizados también en coloretes, sombras de ojos, seguro que tampoco les importaba acabar sus días inmortalizados en una portada de revista, sobre la cara porcelánica de una modelo sueca.
Por no hablar de lo bien que nos vienen para el champú en seco. Nos han quitado una de las pocas excusas que teníamos las mujeres para no lavarnos el pelo y justificarlo ¡Y es que el champú en seco nos da un volumen que no nos deja el champú normal!
Los rumores sobre la prohibición de los polvos de talco circulan desde hace tiempo. Pero yo tenía la esperanza de que fuese una ‘fake news’, como la que decía que se habían prohibido las patatas jamón jamón… Me resistí a ese rumor y por si acaso me compré 10 cajas de patatas jamón jamón al final, lo que habían prohibido no eran las patatas, sino un aditivo que contenían y para el cual ya han encontrado sustituto.
Menos mal.
Lo que me faltaba es que me dejen de golpe y porrazo sin patatas jamón jamón y sin mojar el pan en el aceite de las gambas (cuidado con la guindilla).

¡Abajo el Cebralín!
Claramente a favor de los polvos de talco, aunque sólo sea como producto de limpieza.
Y ojo con el Vicks Vaporub que anda en el alambre, porque dicen que sus efectos son producto del cerebro más que del Vicks como tal…
Me dejas loca con lo del Vicks Vaporub… y me alegro de que estés en mi equipo anti la guarrada del Cebralín! No esperaba menos de ti!