Huelga estricta.

Pueden llamarlo huelga de hambre, Sálvese quién pueda o los Juegos del hambre en llamas, pero en realidad son remordimientos de conciencia tras subirte a la báscula y ver que estás jodidísimo a escala planetaria o incluso galáctica ¿susto o muerte?

La madre de Rubiales no ha hecho nada que no hagamos los demás después de verano. Pero ella aprovecha la situación mediática y nos lo cuenta. Compartir con los demás los retos que uno se propone, hace que el nivel de autoexigencia sea mayor. El incumplimiento de una promesa —a la que la señora da categoría de derecho— es menos probable bajo la presión social. Yo voy a empezar a ejercer mi derecho a la huelga estricta el próximo lunes y dejo aquí constancia de ello para que no me dejéis caer. Soy disciplinada, pero la carne es débil, así que espero que los piquetes me rocíen cual insecto con colonias de abuela —de estas que te revuelven el estómago— si me ven comprar cualquier alimento que me selle las arterias. Ojo, que todavía me queda una semana para seguir engullendo como una orca asesina. Gracias de antemano.

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