RECUERDOS DE COLORES.

Hoy he estado en el sitio donde el año pasado empecé a escribir el borrador de los últimos capítulos del libro; digo ‘sitio’ en vez de ‘casa de verano’ porque en mi cabeza el concepto ‘casa de verano’ suena pedante, pero creo que eso son cosas mías, ya que ese ‘sitio’ es una casa a la que se va en verano, en vacaciones, pero bueno, sigo con la historia, que hoy no he venido aquí a hablar de palabras bien, palabras mal.

De repente, mientras tomaba el sol en mi casa de verano la inspiración sembración me ha agarrado fuerte por las solapas de la chaqueta y me ha dicho Te apetece escribir, pues escribe, así que he ido a mi habitación a coger un cuaderno cualquiera y un boli. Lo que no me esperaba cuando he abierto el cuaderno dispuesta a disparar tinta sobre sus páginas, era encontrarme con una sorpresa que rápido se ha convertido en un regalo de la Palo del pasado a la Palo del futuro: en sus primeras páginas estaba escrito, de mi puño y letra, el primer borrador del Capítulo 9 de mi libro ¡Qué subidón!

Esas palabras todavía eran algo muy lejos del capítulo que al final fue; notas sueltas que iba recopilando. Recuerdo perfectamente esas semanas de junio, hace un año, sentada en mi sitio casa de verano leyendo, viendo entrevistas sobre el Síndrome de Down, apuntando datos y escribiendo. Este proyecto tan bonito ya estaba cocinándose, aunque todavía lo veía muy crudo; teníamos la idea, las ganas, tinta azul y muchas páginas en blanco, pero ¡ni siquiera teníamos editorial! Sigue escribiendo, Palo, que cuando lo termines, vamos a por ello, esto es muy bueno y antes o después va a salir, me animaba la co-protagonista del libro, Tita. Cuanta razón tenía mi compañera de adolescencia de mini falda y brilli brilli.

Este cuaderno, además de traerme buenos recuerdos del verano pasado y de un sueño cumplido, también me ha trasladado a la época de mis primeros pinitos en el mundo laboral. El cuaderno en sí, formaba parte de uno de los materiales de una promo que, durante mi faceta de becaria en L’Oreal, mi jefa me había encargado gestionar. Recuerdo cómo pedimos que estampasen el logo en cada una de las 100 páginas del cuaderno (siempre he sido muy corporativa 🙂 ) y las vueltas que le dimos al formato de la portada, hasta que llegamos a la imagen de una chica pelirroja sujetando un puñado de pétalos de flores de colores tapándole la cara; esa fotografía terminó siendo la imagen principal de la campaña.

Casualidades de la vida (o no), este sábado vi el cartel de esa chica de melena pelirroja colgado en la puerta de una peluquería en La Latina. El cartel pertenecía a una campaña de un nuevo tinte –¡sin amoníaco!– para el pelo cabello y por eso, mientras trabajábamos en esos carteles habíamos decidido poner la imagen sobre un fondo negro, para que los colores de la misma destacasen aun más. Sin embargo, los colores del cartel de esa peluquería, estaban ya muy descoloridos ¡Evidentemente! Esa campaña es muy antigua y la mayoría de los materiales para su promo habrán pasado a mejor vida, reciclándose y formando parte de un envase de yogures veganos ecológicos, por ejemplo. Aun así, por lo que sea, en esa peluquería han querido mantener el mi cartel, aunque esté descolorido.

Todo eso me hizo pensar, mientras paseaba por La Latina el sábado por la tarde, que el mi cartel de mi época de becaria se ha descolorido, pero sigue aguantando y se ve que a la gente le sigue gustando; yo también he aguantado y luchado y no solo no me he descolorido, si no que continúo floreciendo y estoy en una época tan colorida, que si Picasso tuviese que ponerle un nombre, diría que estoy en la etapa multicolor.

Colorful Clown Girl GIF

2 respuestas a «RECUERDOS DE COLORES.»

  1. ¡¡Y mira hasta donde te ha llevado, no sé muy bien si el cartel de la read headed woman, las notas de tu puño y letra, o el «sitio»!!
    A seguir disfrutando de los pasos dados hasta ahora, Palo.

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