HE HECHO LA COBRA.

Después de 50 días confinados, a los runners (y no tan runners), nos han dado el alta para salir a correr. He dudado mucho si salir o esperar, pero ayer algo en mi interior hizo que volviese a ser una niña de siete años en la noche de Reyes. Me he despertado cada dos horas, nerviosa, contenta (y soñando que no me podía tocar la cara). Así que a las 7:30, cuando abrí los ojos he pensado: ‘voy a por mi merecido regalo‘.

Me he emocionado al ponerme mi ropa, calzarme mis zapas y salir a la calle. Al llegar al Paseo Marítimo se me pusieron los pelos de punta al ver el mar, un pasito, otro pasito ¡estoy corriendo! Al principio había gente, pero se podían mantener perfectamente las distancias. Esto lo digo porque sé que si el finde pasado les tocó a los niños padres, este finde nos toca a los runners: los medios nos van a regañar. Es verdad que a partir de las 8:30 había zonas que parecían El Corte Inglés el primer día de rebajas. Yo crucé a la acera fea desde la que no se ve el mar y que estaba vacía y decidí volver a casa. Me he quitado el mono y ahora estoy con la misma sensación que después de terminar una carrera (tengo sueño, pero la cabeza me va a mil). Desde mi punto de vista, la gente en general se apartaba y guardaba distancias. Excepto un chico que me adelantó y se puso tan cerca que la que se tuvo que apartar fui yo. Llevaba dos meses sin hacer una cobra, me ha alegrado comprobar que hacer cobras y correr es como andar en bici, no se olvida.

Hoy soy muy feliz.

¿QUÉ HACEMOS AQUÍ?

Esa era la pregunta que nos hacíamos Leo y yo el sábado por la noche mientras, entre ataques de risa floja, escuchábamos desde la cama el viento retumbar y la lluvia aporrear nuestra ventana; ¿quién nos manda? No exagero si digo que no dormí ni un minuto en toda la noche; noche previa a nuestra primera Vig-Bay. El viento no me dejó y en mi cabeza se formó La Gozadera el siguiente bucle: Sigue leyendo “¿QUÉ HACEMOS AQUÍ?”

RUN FOR FUN.

Añadid una nueva aptitud imprescindible en los CV de este siglo: ser blogger, dj, fotógrafo, community manager, y runner, o corredor de toda vida. Sé que somos una plaga y sé que somos muy pesados, pero es lo que hay. Somos así. Empiezas a correr por el postureo y terminas quedándote por diversas razones que nada tienen que ver con ello.

Quién me lo iba a decir cuándo en el año 2.000, me inventaba que me encontraba mal para no hacer gimnasia en el cole, o cuándo hacía trampas para no tener que dar las 11 vueltas a la cancha de baloncesto que la profe nos mandaba hacer dos veces al año? Quién me iba a decir, en el año 2.005, cuándo mi objetivo en la vida (y en la noche) era que el reloj marcase las 4 a.m. del sábado para poder ir al Playa Club o a la barra de la derecha de Pachá, que algún día sería capaz de quedarme un sábado por la noche en casa SIN PONERME NADA NERVIOSA, para madrugar el domingo e ir a correr durante 1h 30′? Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza? QUIÉN?

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