Rebajas + liquidación. Un chollo. Entro en la zapatería y ahí están, esperándome, las zapatillas que me hacen ojitos desde hace meses. Me acerco, las cojo con cariño y le pregunto al dependiente:
—¿Las tenéis en un 38?
Se va al almacén con mi zapatilla en la mano. Vuelve con dos cajas y con la frase de siempre:
—Tenemos el 37 y el 40.
Le miro en silencio. Me devuelve la mirada esperando una respuesta. A mí me encantaría decirle: “claro, dame el 37”. Pero respeto demasiado a mis juanetes.

