MICRO CRÍMENES.

Hola fanes, hace unas semanas, en la Escuela de Escritores me lanzaron el reto de escribir varios ‘micro crímenes’ y esto lo que salió de mi cabecita rubia. No os preocupéis, es todo ficción. Que nadie me detenga.

Era domingo, el supermercado estaba cerrado, así que lo maté porque se comió la última onza de chocolate de la tableta.

La gente que conduce extremadamente despacio por la autopista me pone extremadamente nerviosa, siempre les adelanto y les lanzo un chorro de aceite para que resbalen y se vayan al arcén. Juro que no me di cuenta de que en el borde del arcén empezaba un precipicio, la costumbre. De todas formas, sé que he hecho un bien social; esa gente es un peligro público.

Me prometió que no me iba a doler, pero clavó la aguja en mi vena como si fuese un palillo trinchando un trozo de pulpo ‘a feira’. No le dio tiempo a extraerme la sangre, le arranqué la jeringuilla y se la clavé en el cuello diez veces ¿No querían sangre?

Mientras conducía le di ‘me gusta’ a una foto suya de hace seis años y avergonzada pensé: ‘Mátame camión’.

El viernes quería ponerme esos pantalones, se los había prestado el mes pasado y todavía los tenía en su casa. Cuando fui a reclamárselos, los llevaba puestos, así que la maté porque me parecía más fácil quitárselos estando muerta ¡Qué bien me quedan estos pantalones!

Los maté porque yo era Presidenta de la mesa electoral y él vino a votar con su nueva novia. Más baja, más fea, pero agarraba el bolso que él me había regalado y que yo me había olvidado en su casa.

Quería ahorrar tiempo para no llegar tarde, así que decidí secarme el pelo a la vez que me lo lavaba.

Le dijo a mi jefa que yo no había ido a trabajar el viernes por la tarde y no me gusta la gente que crea mal ambiente en el trabajo.

Me dijo que si no me había invitado a su fiesta ‘por algo sería’. Como yo no veía ningún motivo, decidí dárselo. Una lástima que ya no pueda organizar ninguna fiesta.

Le clavé el tenedor porque hacía ruido al masticar.

Le di un beso y después estuvo tres días sin llamarme. Cuando volvimos a quedar le invité a casa a tomar una copa. Quería comprobar si el cianuro caducaba.

Su hija entró en mi nueva casa y lo primero que hizo fue poner sus deditos gorditos y manchados sobre la pared. La madre se rio y dijo a modo de disculpa: “es que viene del parque ¡cómo son los niños!” Alguien tenía que educar a esa madre para que no maleducase a su hija.

Él era del Celta de Vigo y yo quería estrenar mi pistola.

Todo el mundo sabe que un avión no se puede ventilar. Se quitó los zapatos en pleno vuelo, sus pies olían a queso. Nunca supe si también sería de esos que aplauden al aterrizar.

4 respuestas a «MICRO CRÍMENES.»

  1. El premio Nadal de este año es novela negra.
    Y si se presentan más de los debidos, tenemos muchos micro crímenes de los que coger ideas para menguar ese número…

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