Del mes de agosto se vuelve con unos kilos de más y con unas neuronas de menos. Del mes de agosto se vuelve despeinado y con muchos kilómetros a la espalda. Se vuelve con el carrete de fotos en un pantone de azules y naranjas, con el coche sucio, lleno de arena y con marcas de salitre en los asientos. Se vuelve con las puntas (del pelo) abiertas; algunas, incluso volvemos con el pelo verde.

De agosto se vuelve tarareando canciones que en julio desconocíamos—¡quiero ir al próximo concierto de este grupo!— y con muchas historias que serán irrepetibles hasta el próximo verano. También se vuelve con la intención de hacer planes que después nunca se cumplirán: ‘¡En septiembre organizamos cena!’, ‘En el próximo puente hacemos un viaje’; esos planes no van a suceder y lo sabemos, pero lo que cuenta es la intención, como dice la gente vaga, y agosto también está para vaguear un poco.

Si lo has aprovechado al máximo, del mes de agosto se vuelve agotado físicamente (porque vivirlo es como pasar una segunda adolescencia) y recargado mentalmente (se está muy a gusto en agosto).

De agosto se vuelve con la maleta llena de arena, de ropa arrugada y de nuevos (des)propósitos.
Del mes de agosto se vuelve con el guapo subido.

Del mes de agosto se vuelve feliz, pero cansado. No eres tú, soy yo, o puede que seas tú, querido agosto, que eres intenso; o las expectativas, que después de un año esperándote, has llegado y te he exprimido como a la naranja y media del desayuno. Has sido efímero como el rayo verde que nos regalaste cuando todavía te estábamos empezando a saborear en esa puesta de sol en un horizonte despejado, Es como si me hubiesen dicho “bébete rápido a agosto, que se le van las vitaminas”. GLUP. Chupito, hidalgo, de un trago ¿eh? Pues ya estaría. Has estado genial, pero estoy exhausta, así que ahora tenemos que separarnos para echarnos de menos. Yo en un par de meses ya te querré de vuelta, pero lo bueno se hace esperar. Hasta el año que viene.
Uy, parece que se me ha metido una arena en el ojo.


A los que os gusta agosto os viene bien que existamos los que le tenemos menos cariño, por decirlo suavemente.
Así podéis arrogaros la tarea de vivirlo a tope para demostrarnos que nos equivocamos, y que es un mes estupendo.
¡Bien disfrutado, Palo!
Jajajaja, bueno, si tuviese que pasar el mes de agosto en madrid, en el sur o en alguno de esos lugares en los que el calor es incompatible con la vida, pensaría de otra manera.
Del mes de agosto seguro que vuelves , con las pupilas brillando, y con el corazón “ contento” (como la canción) de tan buenos momentos vividos. Del mes de agosto seguro que vuelves con la alegría de nuevas ilusiones, con el deseo de ver a los amigos, El mes de agosto seguro que lo cierras sobre todo, con la experiencia de haberlo vivido y haberlo aprovechado hasta el último momento como SÓLO TÚ SABES HACERLO. El mes de septiembre empezó y seguro que al acabar nos volverás a regalar un maravilloso post
Septiembre también me gusta mucho porque es época de reencuentros, nuevos retos, vuelta a la rutina… Cada mes tiene su encanto!