YA ESTÁ AQUÍ

Después de muchos meses escribiendo, tachando, corrigiendo y volviendo a tachar, Las reflexiones de Palo ¡ya está en librerías!

Los ingredientes del libro son escenas del día a día que a todos nos pasan, reflexiones sobre el amor, la amistad, el destino, las casualidades y los pequeños placeres. Nada de tiempos de cocción ni gramos de harina.

Son 52 relatos breves (uno para cada semana del año), pensados para leerse con calma o entre parada y parada, mientras se enfría el café o mientras decides si hoy vas al gimnasio o te quedas viendo Netflix leyendo este libro sin ningún tipo de remordimiento.

No prometo que te cambie la vida. Pero sí espero que te robe algunas sonrisas, que te provoque algún “esto me ha pasado a mí” y que, de alguna forma, te encuentres conmigo entre sus páginas.

Si hoy tienes un hueco, puedes escaparte a tu librería de confianza y preguntar por él. En Coruña ya está disponible en Nobel y en Lume y en Madrid lo tenéis en Nebli (TROA) en C/ Serrano.

Y si eres de los que viven a toda velocidad, puedes tenerlo mañana en casa pinchando aquí:

LAS REFLEXIONES DE PALO

Hay varias cosas que si las pienso, me aceleran el corazón:

¿Lo leerá mucha gente? 

¿Qué pensarán cuando lleguen a la última página? 

¿Cuánta gente vendrá alguien a las presentaciones?

Esas respuestas me las iréis dando vosotros poco a poco.

Gracias a todos los que me habéis preguntado durante meses:

“¿Y el libro para cuándo?”

Pues para hoy.

Palo.

P.D.: si lo ves en una librería, mándame foto. Me hará más ilusión de la que debería admitir públicamente 🙂 Y si te lo compras en Amazon, toda reseña será bienvenida y de gran ayuda.

¡Oído cocina!

TRAIGO LIBROS 2025

Este año he leído VEINTISÉIS LIBROS. No sé si es mucho, poco o lo que mi algoritmo de Instagram me sugería. El caso es que he leído en sofás, en aviones, en hamacas, en la oficina trenes, en la cama.

Y aquí va, por fin, mi resumen anual, con mis implacables opiniones, apasionadas unas veces, detractoras frías otras. Honestas siempre.

La Planta Baja, Diario de Rodaje (Simón Partal): lo he ido leyendo como se leen los libros de diarios: a ratos, con calma. En teoría es un diario de rodaje, pero a mí me ha parecido el diario del autor porque nos cuenta lo que hace, lo que siente, lo que piensa… y me da la sensación de que a veces también cuenta lo que no quiere le gusta sentir. Tiene un punto de cotilleo culto.

Cuando cae la noche (Michael Cunningham): una novela sobre la crisis de los 40, contada por un hombre que vive en Nueva York, dueño de una galería de arte y con una vida aparentemente feliz. Y ya está. Se me ha atragantado. Mucho.

La primera mentira gana (Ashley Elston): ligero y con algún plot twist que me despertaba justo cuando estaba a punto de mirar el móvil. Es entretenido, pero no lo recomiendo.

Victoria (Paloma Sanchez-Garnica): maravilla. Con los libros tan ‘tochos’ tengo una relación complicada (no me caben en el bolso, ¿vale?), pero no puedo evitar que las novelas sobre el nazismo me atrapen. En este caso, mucho. Muy bien contada y ficcionada.

Delparaíso (Juan del Val): lo leí antes de que el autor ganase el Premio Planeta. Muy obvio, ninguna sorpresa, nada wow. Se me hizo cuesta arriba. Aunque indudablemente en 2026 me leeré su Premio Planeta y volveré aquí a opinar sobre ella.

La herencia (Helene Flood): un gusto de lectura que te atrapa desde el principio y te lo bebes en días. Juega con la fragilidad mental, el pasado que pesa y las dudas que crecen hasta hacerte pensar que igual la loca eres tú. Saltos temporales bien hechos, con tensión y ritmo. El final no me convenció, pero igualmente lo recomiendo porque el viaje merece la pena.

A pleno sol (Patricia Highsmith): mi ejemplar lo encontré en la Cuesta de Moyano, con una portada que no sabía si me prometía verano o asesinato. Al final eran las dos cosas. Ripley es brillante, frío, inmoral y encantador. Un psicópata que te cae bien: señal de que la historia funciona. Es un libro oscuro con mucha luz. Después de leerlo, volví a ver la película.

El nudo Windsor (S.J. Bennett): le he dado 2 estrellas en Goodreads. Y siendo generosa.

También esto pasará (Milena Busquets): me duró dos tardes. Hablar de la muerte de una madre sin convertir el libro en un velatorio es difícil, pero la autora (que es de mis prefes) lo convierte en una reflexión valiente e irónica sobre el duelo, el deseo y la vida. No es un libro triste. Es un libro ligero sin ser superficial. Inteligente. Divertido. Y lleno de verdades dichas con elegancia. Me ha encantado y me ha hecho pensar en algo que parece evidente: hay muchas formas de vivir una pérdida y muchas maneras de contarla.

La Asistenta (Freida McFadden): de esos libros que se te quedan pegados a las manos. No hace falta más comentarios porque seguro que ya has oído hablar de él.

La dulce existencia (Milena Busquets): me lo leí en un suspiro, pero no fue un flechazo. Milena escribe como siempre: frases brillantes que dan ganas de subrayar. Tiene momentos muy buenos y su manera de ver lo cotidiano sigue siendo única, pero me ha sabido a poco.

El secreto de la asistenta (Freida McFadden): caí porque el primero fue adictivo y este se lee igual de rápido. Algunas partes suenan a déjà vu del primer libro, pero eso no le quita mérito al enganche. Misterio, giros locos y ganas de seguir leyendo sin parar.

Mi planta de naranja-lima (Jose Mauro de Vasconcelos): no soy de libros tristes o nostálgicos, pero este me enganchó fuerte. Tierno, duro, sencillo y emocionante. El protagonista, Zezé, es un niño travieso, adorable e inolvidable. Lectura necesaria que deja huella.

Oposición (Sara Mesa): me ha gustado más de lo que esperaba. Tiene giros divertidos y se lee con esa facilidad que a veces (sobre todo en verano y tumbada en una hamaca) se agradece.

Suave es la furia (Sash Bischoff): me atrapado a ratos porque hay momentos en los que la historia se retuerce tanto que cuesta creérsela. Además, a veces el lenguaje suena tan rimbombante que parece que el narrador se ha tragado un diccionario. El libro está lleno de referencias a Suave es la noche de F. Scott Fitzgerald. Eso, de primeras, suena bien, pero ni siquiera esas menciones han conseguido que me crea la historia.

La boda de la asistenta (Freida McFadden): relato corto que te lees en media hora de emoción tonta. La escritora no pretendía hacer de esto el thriller del año, simplemente quiso rellenar el largo espacio de tiempo entre el libro 2 y el libro 3 de la saga.

Madame Nadie (Mónica Pérez Sobrino): me enganchó (casi) tanto como el protagonista a sus sustancias. La historia se te mete bajo la piel, haciéndote vivirla y sufrirla. Tiene un punto oscuro que la hace adictiva. Eso sí, en mi opinión de melómana nivel básico, hay demasiadas referencias musicales (que al principio aportan, pero después me saturaban). Aun así, merece la pena.

Delirio (Laura Restrepo): no pude terminarlo. Lo seguí leyendo por obligación (estaba de viaje y no tenía otro). Pero cuando llegué a casa y vi las otras alternativas, lo dejé (y eso que ya me había leído más de la mitad del libro).

Podrías hacer de esto algo bonito (Maggie Smith): me lo leí muy rápido porque engancha desde el principio. Historia real, con una narración que a veces resulta un poco caótica, pero que me gustó porque me hacía entrar en su desorden emocional causado por el divorcio. A ratos victimista, pero lo entiendo, es su historia. Fácil de leer, sincero y potente. Lo recomiendo.

Muérete Cupido (Jaime Rodríguez Pérez-Olleros): una novela muy rápida de leer y con ese punto de chulería que hace que pases un buen rato sin darte cuenta. La forma en la que retrata Madrid está muy bien lograda. Los lugares, la energía de la ciudad, sus ritmos,. Se nota que el autor conoce sobre lo que escribe.

Éramos unos niños (Patti Smith): homenaje de la escritora a su gran compañero Robert Mapplethorpe y a los años de revelación, precariedad y arte que descubrieron juntos. A veces me perdía con tanta referencia, pero siempre volvía porque la historia de Patti Smith y Robert Mapplethorpe es magnética.

Los incomprendidos (Pedro Simón): historia entrañable que, a la vez te da un golpe de realidad que duele. Retrato de una familia que nos deja entrar en su salón —con sus silencios, sus torpezas y sus intentos por entenderse—. Centrada en los laberintos de la adolescencia. Si su anterior libro me conquistó por la ternura, en este lo hace por la crudeza. Igual de recomendable, aunque este me ha dejado un nudo en la garganta.

Quiero y no puedo: una historia de los pijos de España (Raquel Peláez): He querido y no he podido. Nada más que decir.

TIM (Ray Loriga): Le he opuesto tres estrellas en Goodreads porque el final me sorprendió para bien. Pero el libro en general es una serie de divagaciones/locuritas sinsentido que a mí no me engancha. Aun así, me gusta mucho el estilo de Loriga y leerle siempre aporta.

Todo lo que hice por dinero (Violeta Niebla): el argumento es original, tiene ritmo y es muy directo. Aunque el final se me hizo un poco largo para lo breve que es libro. De todos modos, es un buen libro que acompaña a todos lados (¡cabe en el bolso!) y cada capítulo te sacará una sonrisa.

El susurro del fuego (Javier Castillo): todo demasiado intenso, demasiado dramático, demasiado todo pasa y todo duele. Me ha enganchado por partes y más de una vez me he quedado embobada imaginándome los escenarios que se describen de Tenerife. Pero como aquí hemos venido a ser sinceros: por mucho que me guste el autor, este libro no lo recomendaría.

Y hasta aquí mis lecturas de 2025. Ha habido libros que me han enamorado, otros que me han enfadado y alguno que me ha hecho preguntarme si ese rato de lectura debería haberlo dedicado a hacer punto de cruz.

Pero leer siempre compensa: te acompaña, te ordena y te salva en cualquier viaje. Si habéis leído alguno, contadme. Si no, ya tenéis deberes para 2026.

Apuntes de las últimas semanas (Sept.’25)

Estoy leyendo ‘Éramos unos niños’. Un homenaje que Patti Smith escribió a Robert Mapplethorpe y a esos años de descubrimiento, precariedad y arte. Un libro lleno de confesiones y reflexiones intensas.

Un señor con un copa de ¿anís? en Malasaña: “El futuro nunca llega, pero el camarero siempre tarda”.

El otro día fui al súper y cuando iba a pagar, me di cuenta de que había compuesto —sin pretenderlo— un bodegón gourmet: chocolate con sal, kombucha y cerveza. Mi autorretrato más fiel hasta la fecha.

Una señora en el gimnasio: “esta báscula está mal calibrada”.

Y de repente, otoño: la estación en la que cambiamos las terrazas por mantas y el tinto de verano por frenadol.

Mis últimas búsquedas en Google: Air Europa teléfono, capibara qué es, Adidas Ultraboost opiniones, Velvet Underground, Lou Reed, diferencia entre bronceado y quemadura solar.

TRAIGO LIBROS 2024.

Dicen que somos lo que comemos leemos. Si eso fuese cierto, este año yo sería una vaca una mezcla de asesinos fallidos, planetas lejanos y más drama que una película de Antena 3 un domingo por la tarde.

Aquí va mi lista de libros de este año 2024 con mi opinión sobre cada uno. Los únicos spoilers que encontraréis son las portadas y los días que me hicieron falta para terminar algunos. Así que, tanto si buscáis inspiración para hacer un regalito estas Navidades como si simplemente queréis confirmar que leo cosas raras, pasad y leed:

El nido del Cuco: es una novela intrigante en su inicio, pero que peca por predecible. Se mete demasiado en las historias pasadas de los personajes (que ya viene contando la autora desde sus primeras novelas) y eso, además de sacarme de la trama principal, hace la lectura un poco lenta. Los primeros libros de Camilla me parecieron adictivos; entiendo que es difícil mantener el listón tan alto durante tanto tiempo.

Mirafiori: sin esperar demasiado al principio, me sorprendió muy positivamente cuando la terminé. Una novela muy en el estilo de Jabois: compleja, pero a la vez ligera (me la leí en tres días). Su final te deja con ganas de volver a leerla para fijarte en nuevos detalles y exprimirla mejor. (Spoiler: no me la he vuelto a leer).

Cualquier verano es un final: Una alegoría a la amistad y al amor. Siempre me gustan los toques de humor y las observaciones ingeniosas de Ray Loriga y aquí no es la excepción, pero la trama se me hizo monótona. Perdí el interés rápidamente, aunque por supuesto, me la acabé porque soy de esas personas incapaces de dejar un libro a medias.

La guerra de los mundos: No he visto la peli, así que no puedo comparar, pero este clásico de ciencia ficción me ha gustado. La visión de futuro y la capacidad de anticipación a la tecnología de Wells, sorprende. El libro trata sobre la invasión de la Tierra por parte de los marcianos, pero Wells también toca temas como los peligros de la tecnología para el ser humano y sus riesgos (ojo al señor visionario porque lo escribió en 1898). También hay una parte psicológica, sobre las reacciones del ser humano cuando vienen cambios bruscos e inesperados muy interesante.

La asombrosa tienda de la señora Yeom: Empecé a leer este libro un poco escéptica y cuando me lo terminé, me pareció un regalo de historia, con un trasfondo muy profundo. La trama invita a reflexionar; va más allá de una simple historia.

El descontento: Ay, ay ay, como me cuesta escribir esto de la primera novela de Beatriz Serrano, cuyo humor me encanta y me inspira desde hace muchos años. Me he encontrado con demasiados toques sobre feminismo y empoderamiento, que me parecían muy forzados y me sacaban de la lectura. Me ha gustado que en estas páginas hay mucha verdad incómoda y tiene toques sarcásticos que te hacen reflexionar sobre la soledad y las crisis que todo individuo pasa en algún momento de su vida. De todas formas, mi opinión es irrelevante porque esta chica ha quedado finalista del Premio Planeta con su siguiente novela. Y yo que me alegro porque me la leeré sin ninguna duda.

Un mayo funesto: El libro me ha mantenido enganchada. La historia tiene ritmo e intriga, pero a veces tenía que volver atrás y releer porque perdía el hilo con tantos personajes y relaciones cruzadas. Soy rubia ¿vale?

Los misterios de la Taberna Kamogawa: Lectura que combina misterio y gastronomía. Cada capítulo es independiente de los demás, pero todos tienen un nexo en común: La Taberna Kamogawa, sus platos y su ambiente. La descripción de cada plato es tan evocadora, que si antes ya tenía ganas de ir a Japón, después de leerme este libro me he puesto a mirar vuelos para probar su gastronomía in situ (mientras tanto, he reservado en un restaurante Omakse que me han recomendado en Madrid).

La grieta del silencio: y como siempre, no puedo dejar de recomendar las novelas de Javier Castillo. Droga pura.

Book lovers: novela de comedia romántica más predecible que la frase ‘tenemos que hablar’ seguida de malas noticias.

Ensayo general: Sentido del humor, historias del día a día contadas de una manera que parece sencilla, pero no lo es. Lectura genial para leer en tiempos muertos. Me encanta Milena Busquets, su naturalidad y su forma de contar la cotidianedad de la vida.

La última función: No hay duda de que Luis Landero escribe de diez, pero esta obra no me enganchó nada de nada. Supongo que no ‘eres tú, soy yo, Luis’, pero he necesitado varias tazas de café para terminármelo.

Cuando la tormenta pase: su anterior novela me encantó y esta, aunque tiene partes que me han parecido surrealistas, no he podido parar de leérmela. Deseando que salga la siguiente.

Qué vas a hacer con el resto de tu vida: Otra novela de Laura Ferrero hablando sobre una familia imperfecta. Tiene cierto toque de tristeza y aún así (no me atraen las novelas tristes) me ha encantado. Su manera de contar las cosas cotidianas y de expresar sentimientos te atrapa y te mete de lleno en la historia.

Un animal salvaje: A muchos ex novios les damos 2, 3 e infinitas oportunidades, así que yo decidí hacer lo mismo con Joel (el hecho de que me hubiesen regalado el libro también tuvo algo que ver). De una manera u otra, me alegro de haberle dado otra oportunidad porque me he reconciliado con él.

La historia tiene bastantes giros en los que me iba quedando con la boca abierta… De esos libros que te enganchan hasta el punto de estar deseando tener un hueco para leer ¡Qué sensación más buena es esa! 48 horas me ha durado.

Todo final es un comienzo: novela romántica que me ha dejado muy templada. Quizás sean las expectativas que tenía con la autora, pero no ha habido ningún giro que me sorprendiese, como sí me pasa con otros textos de esta escritora. Muy predecible todo.

La sexta trampa: Tercer libro de la trilogía de El Cuarto Mono. Si no te has leído los anteriores, recomiendo leerlos seguidos. El libro engancha, pero hay demasiadas referencias a esos libros anteriores y yo ya no me acordaba. Además, me he liado con tanto personaje. A lo mejor es porque sigo siendo rubia (y no tengo intención de dejar de serlo).

Día: la novela llamó mi atención por su enfoque diferente, narrando el día 5 de abril en tres años distintos (2019, 2020, 2021). Esta estructura permite ver cómo el tiempo y las circunstancias cambian nuestra vida en un periodo corto de tiempo. Es fácil empatizar con la historia ya que trata temas como las crisis de pareja o el encierro durante la pandemia.

El Clan: último libro de la serie de Elena Blanco. No es el que más me ha gustado, pero sigue siendo adictivo con varios giros que te dejan con la boca abierta. Algunas partes de la novela mantienen el toque ‘gore’ propio de la autora los autores. El final me impactó tanto que la noche que terminé de leérmelo, soñé que una banda armada me secuestraba (no es spoiler, es mi subconsciente).

Y por último y no menos importante, os dejo el libro de vuestra escritora, influencer y amiga de confianza. Si todavía no os lo habéis leído… YA ESTÁIS TARDANDO. Podéis comprarlo PINCHANDO AQUÍ.

Besos y Feliz Navidad a todos, queridos fanes. Gracias por seguir leyéndome un año más. Espero que sigáis acompañándome mucho tiempo.

TRAIGO LIBROS (2023).

Todos los meses recibo mensajes de mis fanes pidiéndome que les recomiende un libro «¡Y yo que sé! Sin conocerte es muy difícil», quiero responder. Pero siempre me repito y digo que es como si alguien me preguntase: «Paloma, ¿me recomiendas un novio?» «Pues mira, chica ¿cuáles son tus gustos? Porque tengo historias novios de todos los géneros: terror e intriga, humor y poesía, política y sociedad, drogas y salud mental. La lista es extensa».

Pero vayamos al grano, que se viene post largo porque como cada año, aquí os dejo los libros que me he leído en 2023, unos me han gustado más que otros, pero lo que me gusta a mí, no tiene que ser lo que te guste a ti (sigo hablando de libros):

El heredero: Empecé el año con una novela histórica, un género que a priori, me da pereza, pero este libro me enganchó desde el principio y me ha encantado leer un poquito sobre la Guerra Civil y sentirme ahí dentro. También me ha gustado mucho la objetividad con la que el autor trata a ambos bandos, ni todo es blanco ni todo es negro.
Me pareció un poco extenso, aunque entiendo que para crear una historia entre realidad y ficción, hacerlo entretenido y verídico, era necesario. Me leeré sin duda la siguiente novela del autor que ya la tengo en mi columna/mesilla de noche.

El último barco: haciendo alusión al título, es el último libro de la trilogía del Inspector Leo Caldas que recomiendo muchísimo y el último libro escrito por el autor Domingo Villar. No me extiendo más; el año pasado también recomendé esta trilogía.

Bosco, una vida en tu mirada: Fanes, por si hay por aquí algún despistado que no lo sabe ¡he escrito un libro!

(pausa dramática).

Y este libro, más que un ‘best-seller’, es un ‘long-seller’ porque la temática no pasa de moda, no caduca. Una historia real, con sus momentos buenos y sus momentos malos, sin filtros. Ya he hablado mucho del libro, pero si estáis aquí, es porque os gusta leerme, y si os gusta cómo escribo, os gustará mi libro porque aunque trate un tema delicado, el protagonista enamora hasta a los cactus como yo y además, no he querido perder mi esencia a la hora de escribirlo. Así que os dejo el link para que os lo compréis, lo leáis y lo regaléis.

La pareja del número 9: Otra novela negra de las que atrapan desde el principio y a partir de la mitad del libro, directamente te absorbe como agujero negro. Súuuper recomendable.

Los ingratos: Una historia llena de recuerdos y sentimientos descritos por un protagonista que ha pasado su niñez en un pueblo de España en los años 70. No viví esa época, pero el autor lo expresa tan bien, que es imposible no sumergirse e imaginarse esa vida rural; un viaje en el tiempo a una época en la que se iba en el asiento trasero del coche sin cinturón, se intercambiaban cromos y aparecían las primeras televisiones. No me canso de recomendarlo.

El cuco de cristal: Adictivo. Del autor de ‘El día que se perdió la cordura’, esta novela también es droga dura. Me costó entrar porque empieza tratando temas médicos y yo soy medio hipocondríaca perdida que se marea con las agujas, pero una vez superadas esas páginas, el libro me enganchó.

Los astronautas: me costó entrar en este libro, porque es un relato muy profundo y personal y una no siempre está en el mood para leer ciertas cosas que te hacen mirar hacia adentro y tener miedo por no saber con qué te vas a encontrar. Pero poco a poco, con sus metáforas sobre astronautas y viajes a la luna (soy muy friki en el tema del espacio), fui dejando que la lectura me absorbiese. Le tengo cariño a la protagonista niña y a la protagonista adulta, a su padre y a su madre ¡a sus tíos también! y me ha costado despedirme de ellos.
Me encantan los libros que te hacen darle una vuelta a cosas que, aunque ya estaban en tu subconsciente, nunca habías profundizado en ellas. En este caso, me ha hecho reflexionar sobre el concepto del ‘te quiero’, dos palabras que cuando se dicen juntas son muy potentes, pero cuya fuerza se diluye cuando lo cambiamos por el plural: ‘te queremos’; algo aun más impersonal: ‘se te quiere’; o la guinda del pastel, decirlo en otro idioma porque suena mucho más débil: I love you. Eso y la indiferencia, son lo mismo.

Esperando al diluvio: diez días he tardado en leerme las 572 páginas de este libro policiaco. Enganchada de principio a fin; no conocía esas inundaciones de Bilbao en 1983 y Dolores Redondo me ha hecho sentir, vivir y respirar a los personajes y sus respectivas vidas, mezcladas con esas lluvias torrenciales y destructivas.

Se acabó el pastel: Ephron sabe convertir lo trágico en comedia y sus textos se leen sin hacer muchos esfuerzos mentales, algo que me gusta para mis lecturas veraniegas (y que nada tiene que ver con que sea rubia). Novela semiautobiografica, a veces frívola, sin filtros y como siempre consigue esta autora, con puntazos desternillantes. No pido más.

El ángel de la ciudad: Este libro te mantiene en vilo todo el rato. Me lo leí en cinco días. Forma parte de la serie de Kraken, así que si no te has leído ninguno, te recomiendo que empieces por la Trilogía de la Ciudad Blanca.

Una escritora en la cocina: es un libro de recetas en el que mientras la autora te explica una receta, te cuenta las historias que sucedieron alrededor de ese plato. O a lo mejor es un libro de historias en el que de vez en cuando te explica recetas. No lo sé, pero me ha parecido brillante.

Como no escribí nuestra historia: Otra novela de verano sobre los problemas de la vida adulta, sin grandes pretensiones, pero entretenida. Huelga añadir que yo soy la inventora de las palabras tachadas con significado y si no os lo creeis, tenéis este blog, que empezó en 2012 con sus chaladuras tachaduras, para comprobarlo.

Hacia la Fundación: No hay verano sin Isaac, un visionario gracias al cual (y a mi hermano que me lo descubrió hace muchos años), me aficioné a leer ciencia ficción. Sus libros sobre La Fundación son el Brad Pitt de la literatura: pese haber sido escritos entre 1951 y 1993, no envejecen.

Las madres: como todos los libros anteriores de Carmen Mola, la inspectora Elena Blanco vuelve a encontrarse con una serie de crímenes bastantes gores, bastante desagradables, pero que enganchan página a página de principio a fin. Y no voy a hacer SPOILERS, pero ay, el final.

La caída de la casa Usher: Uno de los cuentos más populares de Allan Poe. Me lo ventilé en media hora (como al panettone que l¡me regalaron la semana pasada). Este hombre escribía con una sensibilidad y un vocabulario increíbles. En este cuento, las descripciones de terror te envuelven y te encierran en la casa Usher ¡Buuuuhhh!

Cara de susto Buscaba una novela de playa, fácil de leer y aunque la autora tiene algunos giros graciosos, me parece que el argumento está cogido con pinzas.
¿Lectura fácil? Sí
¿Engancha? No

Agatha Raisin y la quiche letal: Otra novela fácil de leer, pero que en este caso sí engancha, aunque creo que es más graciosa en versión original. Como siempre, el humor inglés me parece máximo.

De vuelta a casa: me leí devoré sus 721 páginas en menos de una semana.

Le he dado tres estrellas en Goodreads porque ha habido unos capítulos por la mitad del libro que se me han hecho bola, pero el final es DROGUITA PURA.

He tenido hasta ansiedad por irme sola a la playa para poder leer tranquila o irme a la cama para saber qué iba a pasar.

Todos quieren a Daisy Jones: Cuando me lo acabé, estuve unos días como si me faltase algo. Algo en plan el lóbulo de la oreja, nada vital, pero me faltaba algo.

La sombra de la rosa: a lo largo del libro se mencionan a autores malditos, como Edgar Allan Poe que hizo que me enganchase enseguida. Los escenarios principales (La Isla de Cortegada y Carril, en Galicia) con su historia, basada en hechos reales, me llamaron mucho la atención, aunque el desenlace no tuvo en mí el efecto WOW que tanto me gusta sentir leyendo novelas negras.

Serotonina: Nunca había leído a Michel Houellebecq, pero tenía mucha curiosidad y ha cumplido expectativas. He visto que es un autor incómodo, intolerante, políticamente incorrecto, polémico, and I like it. Creo que no es una novela apta para ‘ofendiditos’; habla sobre la tristeza, la soledad y describe situaciones muy incómodas sin filtros. Puede estar describiendo una escena muy sórdida, como si estuviese contando la receta del pavo relleno que te tomas cada año en Navidad en casa de los suegros.