TRAIGO LIBROS 2025

Este año he leído VEINTISÉIS LIBROS. No sé si es mucho, poco o lo que mi algoritmo de Instagram me sugería. El caso es que he leído en sofás, en aviones, en hamacas, en la oficina trenes, en la cama.

Y aquí va, por fin, mi resumen anual, con mis implacables opiniones, apasionadas unas veces, detractoras frías otras. Honestas siempre.

La Planta Baja, Diario de Rodaje (Simón Partal): lo he ido leyendo como se leen los libros de diarios: a ratos, con calma. En teoría es un diario de rodaje, pero a mí me ha parecido el diario del autor porque nos cuenta lo que hace, lo que siente, lo que piensa… y me da la sensación de que a veces también cuenta lo que no quiere le gusta sentir. Tiene un punto de cotilleo culto.

Cuando cae la noche (Michael Cunningham): una novela sobre la crisis de los 40, contada por un hombre que vive en Nueva York, dueño de una galería de arte y con una vida aparentemente feliz. Y ya está. Se me ha atragantado. Mucho.

La primera mentira gana (Ashley Elston): ligero y con algún plot twist que me despertaba justo cuando estaba a punto de mirar el móvil. Es entretenido, pero no lo recomiendo.

Victoria (Paloma Sanchez-Garnica): maravilla. Con los libros tan ‘tochos’ tengo una relación complicada (no me caben en el bolso, ¿vale?), pero no puedo evitar que las novelas sobre el nazismo me atrapen. En este caso, mucho. Muy bien contada y ficcionada.

Delparaíso (Juan del Val): lo leí antes de que el autor ganase el Premio Planeta. Muy obvio, ninguna sorpresa, nada wow. Se me hizo cuesta arriba. Aunque indudablemente en 2026 me leeré su Premio Planeta y volveré aquí a opinar sobre ella.

La herencia (Helene Flood): un gusto de lectura que te atrapa desde el principio y te lo bebes en días. Juega con la fragilidad mental, el pasado que pesa y las dudas que crecen hasta hacerte pensar que igual la loca eres tú. Saltos temporales bien hechos, con tensión y ritmo. El final no me convenció, pero igualmente lo recomiendo porque el viaje merece la pena.

A pleno sol (Patricia Highsmith): mi ejemplar lo encontré en la Cuesta de Moyano, con una portada que no sabía si me prometía verano o asesinato. Al final eran las dos cosas. Ripley es brillante, frío, inmoral y encantador. Un psicópata que te cae bien: señal de que la historia funciona. Es un libro oscuro con mucha luz. Después de leerlo, volví a ver la película.

El nudo Windsor (S.J. Bennett): le he dado 2 estrellas en Goodreads. Y siendo generosa.

También esto pasará (Milena Busquets): me duró dos tardes. Hablar de la muerte de una madre sin convertir el libro en un velatorio es difícil, pero la autora (que es de mis prefes) lo convierte en una reflexión valiente e irónica sobre el duelo, el deseo y la vida. No es un libro triste. Es un libro ligero sin ser superficial. Inteligente. Divertido. Y lleno de verdades dichas con elegancia. Me ha encantado y me ha hecho pensar en algo que parece evidente: hay muchas formas de vivir una pérdida y muchas maneras de contarla.

La Asistenta (Freida McFadden): de esos libros que se te quedan pegados a las manos. No hace falta más comentarios porque seguro que ya has oído hablar de él.

La dulce existencia (Milena Busquets): me lo leí en un suspiro, pero no fue un flechazo. Milena escribe como siempre: frases brillantes que dan ganas de subrayar. Tiene momentos muy buenos y su manera de ver lo cotidiano sigue siendo única, pero me ha sabido a poco.

El secreto de la asistenta (Freida McFadden): caí porque el primero fue adictivo y este se lee igual de rápido. Algunas partes suenan a déjà vu del primer libro, pero eso no le quita mérito al enganche. Misterio, giros locos y ganas de seguir leyendo sin parar.

Mi planta de naranja-lima (Jose Mauro de Vasconcelos): no soy de libros tristes o nostálgicos, pero este me enganchó fuerte. Tierno, duro, sencillo y emocionante. El protagonista, Zezé, es un niño travieso, adorable e inolvidable. Lectura necesaria que deja huella.

Oposición (Sara Mesa): me ha gustado más de lo que esperaba. Tiene giros divertidos y se lee con esa facilidad que a veces (sobre todo en verano y tumbada en una hamaca) se agradece.

Suave es la furia (Sash Bischoff): me atrapado a ratos porque hay momentos en los que la historia se retuerce tanto que cuesta creérsela. Además, a veces el lenguaje suena tan rimbombante que parece que el narrador se ha tragado un diccionario. El libro está lleno de referencias a Suave es la noche de F. Scott Fitzgerald. Eso, de primeras, suena bien, pero ni siquiera esas menciones han conseguido que me crea la historia.

La boda de la asistenta (Freida McFadden): relato corto que te lees en media hora de emoción tonta. La escritora no pretendía hacer de esto el thriller del año, simplemente quiso rellenar el largo espacio de tiempo entre el libro 2 y el libro 3 de la saga.

Madame Nadie (Mónica Pérez Sobrino): me enganchó (casi) tanto como el protagonista a sus sustancias. La historia se te mete bajo la piel, haciéndote vivirla y sufrirla. Tiene un punto oscuro que la hace adictiva. Eso sí, en mi opinión de melómana nivel básico, hay demasiadas referencias musicales (que al principio aportan, pero después me saturaban). Aun así, merece la pena.

Delirio (Laura Restrepo): no pude terminarlo. Lo seguí leyendo por obligación (estaba de viaje y no tenía otro). Pero cuando llegué a casa y vi las otras alternativas, lo dejé (y eso que ya me había leído más de la mitad del libro).

Podrías hacer de esto algo bonito (Maggie Smith): me lo leí muy rápido porque engancha desde el principio. Historia real, con una narración que a veces resulta un poco caótica, pero que me gustó porque me hacía entrar en su desorden emocional causado por el divorcio. A ratos victimista, pero lo entiendo, es su historia. Fácil de leer, sincero y potente. Lo recomiendo.

Muérete Cupido (Jaime Rodríguez Pérez-Olleros): una novela muy rápida de leer y con ese punto de chulería que hace que pases un buen rato sin darte cuenta. La forma en la que retrata Madrid está muy bien lograda. Los lugares, la energía de la ciudad, sus ritmos,. Se nota que el autor conoce sobre lo que escribe.

Éramos unos niños (Patti Smith): homenaje de la escritora a su gran compañero Robert Mapplethorpe y a los años de revelación, precariedad y arte que descubrieron juntos. A veces me perdía con tanta referencia, pero siempre volvía porque la historia de Patti Smith y Robert Mapplethorpe es magnética.

Los incomprendidos (Pedro Simón): historia entrañable que, a la vez te da un golpe de realidad que duele. Retrato de una familia que nos deja entrar en su salón —con sus silencios, sus torpezas y sus intentos por entenderse—. Centrada en los laberintos de la adolescencia. Si su anterior libro me conquistó por la ternura, en este lo hace por la crudeza. Igual de recomendable, aunque este me ha dejado un nudo en la garganta.

Quiero y no puedo: una historia de los pijos de España (Raquel Peláez): He querido y no he podido. Nada más que decir.

TIM (Ray Loriga): Le he opuesto tres estrellas en Goodreads porque el final me sorprendió para bien. Pero el libro en general es una serie de divagaciones/locuritas sinsentido que a mí no me engancha. Aun así, me gusta mucho el estilo de Loriga y leerle siempre aporta.

Todo lo que hice por dinero (Violeta Niebla): el argumento es original, tiene ritmo y es muy directo. Aunque el final se me hizo un poco largo para lo breve que es libro. De todos modos, es un buen libro que acompaña a todos lados (¡cabe en el bolso!) y cada capítulo te sacará una sonrisa.

El susurro del fuego (Javier Castillo): todo demasiado intenso, demasiado dramático, demasiado todo pasa y todo duele. Me ha enganchado por partes y más de una vez me he quedado embobada imaginándome los escenarios que se describen de Tenerife. Pero como aquí hemos venido a ser sinceros: por mucho que me guste el autor, este libro no lo recomendaría.

Y hasta aquí mis lecturas de 2025. Ha habido libros que me han enamorado, otros que me han enfadado y alguno que me ha hecho preguntarme si ese rato de lectura debería haberlo dedicado a hacer punto de cruz.

Pero leer siempre compensa: te acompaña, te ordena y te salva en cualquier viaje. Si habéis leído alguno, contadme. Si no, ya tenéis deberes para 2026.

TRAIGO LIBROS (2023).

Todos los meses recibo mensajes de mis fanes pidiéndome que les recomiende un libro «¡Y yo que sé! Sin conocerte es muy difícil», quiero responder. Pero siempre me repito y digo que es como si alguien me preguntase: «Paloma, ¿me recomiendas un novio?» «Pues mira, chica ¿cuáles son tus gustos? Porque tengo historias novios de todos los géneros: terror e intriga, humor y poesía, política y sociedad, drogas y salud mental. La lista es extensa».

Pero vayamos al grano, que se viene post largo porque como cada año, aquí os dejo los libros que me he leído en 2023, unos me han gustado más que otros, pero lo que me gusta a mí, no tiene que ser lo que te guste a ti (sigo hablando de libros):

El heredero: Empecé el año con una novela histórica, un género que a priori, me da pereza, pero este libro me enganchó desde el principio y me ha encantado leer un poquito sobre la Guerra Civil y sentirme ahí dentro. También me ha gustado mucho la objetividad con la que el autor trata a ambos bandos, ni todo es blanco ni todo es negro.
Me pareció un poco extenso, aunque entiendo que para crear una historia entre realidad y ficción, hacerlo entretenido y verídico, era necesario. Me leeré sin duda la siguiente novela del autor que ya la tengo en mi columna/mesilla de noche.

El último barco: haciendo alusión al título, es el último libro de la trilogía del Inspector Leo Caldas que recomiendo muchísimo y el último libro escrito por el autor Domingo Villar. No me extiendo más; el año pasado también recomendé esta trilogía.

Bosco, una vida en tu mirada: Fanes, por si hay por aquí algún despistado que no lo sabe ¡he escrito un libro!

(pausa dramática).

Y este libro, más que un ‘best-seller’, es un ‘long-seller’ porque la temática no pasa de moda, no caduca. Una historia real, con sus momentos buenos y sus momentos malos, sin filtros. Ya he hablado mucho del libro, pero si estáis aquí, es porque os gusta leerme, y si os gusta cómo escribo, os gustará mi libro porque aunque trate un tema delicado, el protagonista enamora hasta a los cactus como yo y además, no he querido perder mi esencia a la hora de escribirlo. Así que os dejo el link para que os lo compréis, lo leáis y lo regaléis.

La pareja del número 9: Otra novela negra de las que atrapan desde el principio y a partir de la mitad del libro, directamente te absorbe como agujero negro. Súuuper recomendable.

Los ingratos: Una historia llena de recuerdos y sentimientos descritos por un protagonista que ha pasado su niñez en un pueblo de España en los años 70. No viví esa época, pero el autor lo expresa tan bien, que es imposible no sumergirse e imaginarse esa vida rural; un viaje en el tiempo a una época en la que se iba en el asiento trasero del coche sin cinturón, se intercambiaban cromos y aparecían las primeras televisiones. No me canso de recomendarlo.

El cuco de cristal: Adictivo. Del autor de ‘El día que se perdió la cordura’, esta novela también es droga dura. Me costó entrar porque empieza tratando temas médicos y yo soy medio hipocondríaca perdida que se marea con las agujas, pero una vez superadas esas páginas, el libro me enganchó.

Los astronautas: me costó entrar en este libro, porque es un relato muy profundo y personal y una no siempre está en el mood para leer ciertas cosas que te hacen mirar hacia adentro y tener miedo por no saber con qué te vas a encontrar. Pero poco a poco, con sus metáforas sobre astronautas y viajes a la luna (soy muy friki en el tema del espacio), fui dejando que la lectura me absorbiese. Le tengo cariño a la protagonista niña y a la protagonista adulta, a su padre y a su madre ¡a sus tíos también! y me ha costado despedirme de ellos.
Me encantan los libros que te hacen darle una vuelta a cosas que, aunque ya estaban en tu subconsciente, nunca habías profundizado en ellas. En este caso, me ha hecho reflexionar sobre el concepto del ‘te quiero’, dos palabras que cuando se dicen juntas son muy potentes, pero cuya fuerza se diluye cuando lo cambiamos por el plural: ‘te queremos’; algo aun más impersonal: ‘se te quiere’; o la guinda del pastel, decirlo en otro idioma porque suena mucho más débil: I love you. Eso y la indiferencia, son lo mismo.

Esperando al diluvio: diez días he tardado en leerme las 572 páginas de este libro policiaco. Enganchada de principio a fin; no conocía esas inundaciones de Bilbao en 1983 y Dolores Redondo me ha hecho sentir, vivir y respirar a los personajes y sus respectivas vidas, mezcladas con esas lluvias torrenciales y destructivas.

Se acabó el pastel: Ephron sabe convertir lo trágico en comedia y sus textos se leen sin hacer muchos esfuerzos mentales, algo que me gusta para mis lecturas veraniegas (y que nada tiene que ver con que sea rubia). Novela semiautobiografica, a veces frívola, sin filtros y como siempre consigue esta autora, con puntazos desternillantes. No pido más.

El ángel de la ciudad: Este libro te mantiene en vilo todo el rato. Me lo leí en cinco días. Forma parte de la serie de Kraken, así que si no te has leído ninguno, te recomiendo que empieces por la Trilogía de la Ciudad Blanca.

Una escritora en la cocina: es un libro de recetas en el que mientras la autora te explica una receta, te cuenta las historias que sucedieron alrededor de ese plato. O a lo mejor es un libro de historias en el que de vez en cuando te explica recetas. No lo sé, pero me ha parecido brillante.

Como no escribí nuestra historia: Otra novela de verano sobre los problemas de la vida adulta, sin grandes pretensiones, pero entretenida. Huelga añadir que yo soy la inventora de las palabras tachadas con significado y si no os lo creeis, tenéis este blog, que empezó en 2012 con sus chaladuras tachaduras, para comprobarlo.

Hacia la Fundación: No hay verano sin Isaac, un visionario gracias al cual (y a mi hermano que me lo descubrió hace muchos años), me aficioné a leer ciencia ficción. Sus libros sobre La Fundación son el Brad Pitt de la literatura: pese haber sido escritos entre 1951 y 1993, no envejecen.

Las madres: como todos los libros anteriores de Carmen Mola, la inspectora Elena Blanco vuelve a encontrarse con una serie de crímenes bastantes gores, bastante desagradables, pero que enganchan página a página de principio a fin. Y no voy a hacer SPOILERS, pero ay, el final.

La caída de la casa Usher: Uno de los cuentos más populares de Allan Poe. Me lo ventilé en media hora (como al panettone que l¡me regalaron la semana pasada). Este hombre escribía con una sensibilidad y un vocabulario increíbles. En este cuento, las descripciones de terror te envuelven y te encierran en la casa Usher ¡Buuuuhhh!

Cara de susto Buscaba una novela de playa, fácil de leer y aunque la autora tiene algunos giros graciosos, me parece que el argumento está cogido con pinzas.
¿Lectura fácil? Sí
¿Engancha? No

Agatha Raisin y la quiche letal: Otra novela fácil de leer, pero que en este caso sí engancha, aunque creo que es más graciosa en versión original. Como siempre, el humor inglés me parece máximo.

De vuelta a casa: me leí devoré sus 721 páginas en menos de una semana.

Le he dado tres estrellas en Goodreads porque ha habido unos capítulos por la mitad del libro que se me han hecho bola, pero el final es DROGUITA PURA.

He tenido hasta ansiedad por irme sola a la playa para poder leer tranquila o irme a la cama para saber qué iba a pasar.

Todos quieren a Daisy Jones: Cuando me lo acabé, estuve unos días como si me faltase algo. Algo en plan el lóbulo de la oreja, nada vital, pero me faltaba algo.

La sombra de la rosa: a lo largo del libro se mencionan a autores malditos, como Edgar Allan Poe que hizo que me enganchase enseguida. Los escenarios principales (La Isla de Cortegada y Carril, en Galicia) con su historia, basada en hechos reales, me llamaron mucho la atención, aunque el desenlace no tuvo en mí el efecto WOW que tanto me gusta sentir leyendo novelas negras.

Serotonina: Nunca había leído a Michel Houellebecq, pero tenía mucha curiosidad y ha cumplido expectativas. He visto que es un autor incómodo, intolerante, políticamente incorrecto, polémico, and I like it. Creo que no es una novela apta para ‘ofendiditos’; habla sobre la tristeza, la soledad y describe situaciones muy incómodas sin filtros. Puede estar describiendo una escena muy sórdida, como si estuviese contando la receta del pavo relleno que te tomas cada año en Navidad en casa de los suegros.

LIBROS 2021.

Como siempre os digo cuando me pedís que os recomiende libros: «recomendar un libro es como recomendar un novio», porque para gustos, los colores… Pues ¡estaba equivocada! En realidad, recomendar es muy fácil, lo que es difícil es acertar.

Y en estas fechas en las que los regalos son una constante fuente de preocupaciones y agobios, si queréis regalar libros y no tenéis claro cuál, os aconsejo que regaléis uno que ya os hayáis leído y que os haya emocionado, ya sea porque os ha tocado la fibra, porque os ha hecho pensar, reír o porque cada noche estabais deseando meteros en la cama, encender la lamparita de la mesita noche y devorar ese libro. Si aun así, resulta que el regalo no gusta, por lo menos podréis comentarlo.

Os dejo aquí mi lista de lecturas 2021. Este año he tenido 20 novios me he leído 20 libros:

el enigma de la habitación 622-joël dicker-9788420439389

El enigma de la habitación 622: cuando tengo una racha de libros aburridos que no me enganchan, busco una novela negra para acabar con esa racha. Y eso no sucedió con este tocho esta novela negra que tanto me habían recomendado. Me costó terminármelo y me aburrió. Sé que voy a contracorriente, pero era la segunda oportunidad que le daba al autor y probablemente no eres tú, Joël, soy yo.

Guía del autoestopista galáctico: novela que hace una ¿sutil? crítica a la ciencia ficción con un toque de humor absurdo. De vez en cuando me gusta leer algo de este género y tengo poco que decir al respecto, porque todo aquel a quién está dirigido el libro, ya lo conocerá. Lectura fácil y como el humor absurdo me hace mucha gracia (soy rubia), me he divertido leyéndolo.

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Sábado, domingo: cuenta una historia y vuelve a contar esa misma historia muchos años después. Me habían advertido que no era su mejor novela, pero quise leérmela igual. En mi opinión es una novela corta que te hace pensar en lo relativa que es la memoria y la manera en que cada persona recuerda el mismo hecho de una manera completamente distinta. Me ha parecido un buen ‘Pasatiempo’. Se lee rápido y tiene muchas frases que molan, características del estilo Ray Loriga.

—Más fuerte que el odio: creo que no he leído una novela más honesta en mi vida. Es una autobiografía en la que el autor narra su historia de superación contando aspectos muy íntimos. Engancha y emociona, sin ser dramático (pese a que su vida es bastante drama). Me ha parecido muy valiente por su parte. Creo que es la típica novela que, dependiendo del momento en el que te la leas, te aportará unas cosas u otras.

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—Crónicas Marcianas: es la crónica de una supuesta colonización de Marte por parte de los humanos, que se escapan de La Tierra, que está al borde de la destrucción. Me encantan las descripciones de Bradbury y su manera de unir drama y humor. Son una colección de relatos que se pueden leer uno tras otro, o cada uno de manera independiente.

El hombre en busca de sentido: pese a tratar un tema tan trillado como el de los campos de concentración, este libro lo enfoca desde un punto de vista diferente a todo lo que yo había leído antes. No entra en detalle sobre las barbaridades que allí ocurrían y se centra en desarrollar el propio título del libro: ‘El hombre en busca de sentido’, es decir, las cosas que daban sentido a la vida de los prisioneros; pequeños momentos, recuerdos, etc, a los que se agarraban para sobrevivir, desde la propia experiencia del autor. Aunque no es un libro ‘agradable’ y puede que no sea para lectores excesivamente sensibles, sus apenas 200 páginas están llenas de lecciones y enseñanzas. Viktor Frankl era neurólogo, psiquiatra y filósofo y su manera de contar su historia, es bastante académica, por lo que hay que leerlo con calma (es corto, pero denso).

Loba Negra: si te has leído Reina Roja (anterior novela de este autor) y te enganchó, este también lo hará.

El arte de engañar al karma. cada vez que Elisabet Benavent saca libro, se vuelve viral (¡qué suerte!). Las novelas que me había leído hasta ahora, me habían entretenido. Para mí son cómo cuando llegas un viernes cansado y pones Sálvame de fondo para dormir la siesta. Cumplen su función: desconectar y no pensar. Sin embargo, ‘El arte de engañar al karma’ me ha aburrido, prefería poner Sálvame. Sorry!

Robots e Imperio (Serie de los robots 5)

Robots e imperio: me pasa lo mismo que con ‘La guía del autoespista galáctico’, no tengo nada que decir sobre este libro porque todo aquel a quién está dirigido ya lo conoce. Me encanta leer a Asimov. Nunca defrauda.

El ayuno intermitente: empecé a hacer ayuno sin darme cuenta. Suelo cenar pronto y bastante, por lo que al día siguiente amanezco sin hambre. Un día decidí no desayunar y vi que me sentaba mejor antes era de las que pensaba que si ponía un pie en la calle sin desayunar, me iba a desmayar. Ahora escucho a mi cuerpo, como dicen los del mindfullness… Pero no hace falta que un libro me lo cuente.

Miss Marte (Hispánica)

Miss Marte: me encanta Jabois, me encanta cómo escribe y me encanta su retranca gallega. No es que me haya parecido una gran obra maestra, pero es un libro fácil de leer (me lo leí en dos días) y con un final que me dejó con la boca abierta (no me suele pasar y me encanta la sensación).

El juego del alma (SUMA)

El juego del alma: me pasa como con Juan Gómez-Jurado, los libros de Javier Castillo son droga pura y este no podía ser menos. Si te gusta la novela negra, acertarás.

Calypso

Calypso: novela autobiográfica en la que David Sedaris se ríe primero de sí mismo, para después reírse de los demás (en este caso de su peculiar familia). Es una especie de tragicomedia (¿se dice así?) que me ha entretenido y me ha producido ternura a partes iguales. El característico humor negro de Sedaris, que muchas veces le hace parecer un loco, me ha hecho morirme de la risa. 

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Rey Blanco: sube a mi comentario sobre Loba Negra, cambia el título y aplícaselo a este.

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—La entrometida: Fleur Talbot es una señora que quiere ser escritora en los años 50. Mientras no puede hacer de su pasión, su profesión, empieza a trabajar para un snob inglés que tiene un club (de snobs) secreto y… ¡SE LÍA! Me ha encantado.

La bruma verde: Premio de Novela Fernando Lara 2020 (Autores Españoles e Iberoamericanos)

La bruma verde: puedo afirmar que ha sido mi libro favorito de 2021. Me lo regaló mi amiga Lu las Navidades pasadas y reconozco que semejante tocho me daba un poco de pereza y cuando lo empecé, lo hice con pocas expectativas; sin embargo, rápidamente me vi atrapada por la Selva del Congo. La he recomendado mucho y todo el mundo me ha dado feedback positivo.

Los días perfectos: 255 (Libros del Asteroide)

Los días perfectos: tiene muchas frases para subrayar. Te lleva por una historia que, aunque no es la más novedosa del mundo, hace que no puedas soltar el libro hasta que lo acabas.

La digestión es la cuestión: para los que nos desmayamos en cuanto vemos una aguja y nos da grima cuando nos hablan sobre cualquier cosa que tenga que ver con la medicina, pero aun así QUEREMOS SABER —ya sea porque tenemos un estómago delicado o porque sí— este libro es genial. Tiene un punto cómico que hace que las descripciones más explícitas, sean menos ‘desagradables’. Independientemente de que vaya a hacer caso, o no, a los consejos que dan, he aprendido mucho y ahora entiendo muchas cosas que me pasan.

Alas de plata: Una mujer con dos rostros y un pasado del que escapar (Serie de Faye nº 2) de [Camilla Läckberg, Maeva, Carmen Montes Cano]

Alas de plata: hay cosas que se ponen de moda de repente y que rápidamente se estiran y se desgastan, precisamente por ese uso extendido y no siempre bien entendido. Esto puede pasar con expresiones (estoy harta de ‘salir de la zona de confort’), marcas (no puedo con Mr. Wonderful) o movimientos sociales que terminan utilizándose como armas políticas. Ese es el caso de este libro que, aunque me ha entretenido, se focaliza tanto en el empoderamiento de la mujer que muchas veces ese feminismo metido con calzador me sacaba de la lectura. Me gustaban mucho más las primeras novelas de Camilla.

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—¿Dónde estás mundo bello?: ya sea para bien o para mal, Sally Rooney se ha convertido en un fenómeno cada vez que lanza libro (esta es su tercera novela publicada). Pese a que los personajes que se inventa, tanto en ‘Gente Normal’ como en ‘¿Dónde estás mundo bello?, me parecen tan neuróticos que se me hacen poco creíbles, me encanta cómo escribe, describe y la manera de contar historias de esta autora. No me ha parecido un libraco de decir OHMYGODESTOYDESEANDOQUESALGAELSIGUIENTE, pero me ha entretenido.

Y hasta aquí hemos llegado. Mientras hacía esta lista, me he dado cuenta de que, aunque todavía no soy capaz de dejar a medias un libro que me aburre tengo que trabajar en ello; no me gusta perder el tiempo, cada vez soy más exigente con mis novios lecturas.