Esta tarde he dormido una siesta de 15 minutos; corta pero intensa—como mandan los expertos—. Lo de intensa lo digo porque durante ese escaso cuarto de hora, he soñado que yo era el burro de los músicos de Bremen y que me llamaban para actuar esta semana en el Festival Noroeste.
Concretamente yo tocaba la trompeta. No sé si es el calor o la fama, pero algo se me está subiendo a la cabeza.
Os dejo con un escáner de mi cerebro ‘descansando’ mientras yo duermo.


El calor, la fama… ¡O quizá la cerveza!