PRIMEROS DÍAS DE AGOSTO.

En estos primeros días de agosto me he terminado dos libros. Uno de relatos cortos, que me encantó y otro sobre una historia de un pueblo de lo que ahora llaman La España vaciada. Este último no me enganchó nada y me costó acabármelo ¿Cómo es esa sensación de estar leyendo un libro que no te engancha? Esa sensación de no tener ganas de tumbarte al sol para sumergirte entre sus páginas, o de que llegue el momento de irte a la cama con él (seguimos hablando de un libro). Yo soy de esas personas que aún así, tengo que acabármelo.

Sé que lo más inteligente sería dejarlo, al final estoy perdiendo tiempo para leer otras cosas que me enganchen y diviertan de verdad, o para entrar en un bucle infinito haciendo lecciones de francés en Duolingo o para comer conguitos con ansia viva, pero hay algo en mí que no me permite dejar un libro a medias.

Con las personas NO me pasa lo mismo.