Empiezo a escribir esto en medio del mar, acunada por el agua y bajo los efectos de una botella de vino que ya ha quitado bastantes piezas del Jenga que es mi cerebro.

El sol se derrite en el horizonte como si fuese un helado de limón. Me gusta pensar que es por el efecto de la luna, que desde el otro lado del cielo desprende una energía casi tangible y sin mostrarse del todo, le pone ojitos de adolescente con ganas de comerse un helado la vida.

Siento el cerebro denso como la mantequilla fría, así que me lanzo al mar. Diez minutos después, envuelta en la toalla, releo lo que he escrito. Me quedo embobada mirando al cielo, no cambio ni una coma. Me gusta la actitud de la luna, tiene la fuerza de alguien que vive abrazando los sueños, creyéndose capaz de derretir al sol.


Lo malo de leer esto tras haber visto la storie con la tabla de la plancha, es que ahora imagino todo con ella bajo tu brazo. Evocador igual, pero con un punto distinto.
😂😂😂 está bien ver las cosas desde otro enfoque, siempre puede inspirar