De las 12 rosas que le regaló en San Valentín, ella eligió una en concreto para secarla y guardarla de recuerdo.
—Es la que más pinchos tiene ¿por qué no eliges otra?—le sugirió él.
—No, yo quiero esta, porque aunque ahora tenga muchos pinchos, si la secamos bien y con cuidado, los pinchos poco a poco se irán cayendo y cuando llegue la primavera, ya solo habrá pétalos y de los pinchos solo quedarán pequeñas cicatrices.

A ella le gusta pensar que las cicatrices son un recordatorio de lo vivido y aprendido. Recuerdos de guerra. Porque a veces es bueno acordarse de lo malo y de lo regular, para valorar más todo lo bueno que viene después.

Podría decir que se me ha secado San Valentín, pero me gusta más pensar que lo estoy fosilizando, para no olvidarlo nunca.

Que preciosidad !! Cada día te superas!! Me encanta lo que has escrito !! Me pido un nuevo libro de relatos cortos
Eso llegará pronto! 😃😃
Qué bonito e inspirador, Palo.
Gracias Paty!! ♥️♥️