COSAS QUE ME AGOBIAN.

  • Pedir un yogur en el avión y que me lo traigan con una cuchara de madera.
  • Comer pulpo con tenedor (palillo siempre).
  • Beber agua en una taza.
  • Hacer una llamada por compromiso y que respondan al teléfono.
  • Las arrugas.
  • Las arrugas en la cama.
  • Que me pongan el café hirviendo cuando tengo prisa.
  • Que un canapé sea tan grande que no me lo pueda comer de un bocado y se me queden los paluegos entre los dientes.
  • Morirme sin haberme lavado los dientes.
  • Que la gente que quiero se muera sin haberse lavado los dientes.
  • Que la gente a la que he criticado por no lavarse los dientes se muera (me sentiría culpable por haberlos criticado).
  • Ir al cine y que alguien muy alto se siente justo delante de mí.
  • Perder cualquier joya de mi madre.
  • Que un novio que no me guste demasiado me regale una joya de su madre.
  • Jugar a las cartas.
  • Pasar por delante de una obra y que ningún obrero me mire.
  • Pasar por delante de una obra y que algún un obrero me diga una ordinariez demasiado ordinaria.
  • Las casas decoradas con papeles de formas geométricas en rojos, blancos, negros, grises metalizados.
  • Salir de casa con poca batería en el móvil.
  • Ir de viaje y olvidarme el cargador.
  • Encender una vela y quemarme los dedos mientras espero a que la mecha prenda.
  • Ir a una fiesta y que nadie me hable.
  • Ir a una fiesta y tener que dar dos besos a todo el mundo (adiós maquillaje).
  • Ir a una fiesta, encontrarme a alguien que conozco, pero no recordar de qué.
  • Pedir que me repitan algo porque no he escuchado y aún así, seguir sin entenderlo.
  • Pasar el control del aeropuerto.
  • Los accidentes de avión.
  • Ponerme vacunas.
  • Quedarme sin chica en casa.
  • Buscar chica.

ENAMORARSE A LOS 38.

Ilusión. Miedo. Experiencia acumulada. Mariposas en el estómago que ahora ya saben conducir. Fantasmas del pasado aunque ya están polvorientos. Vértigo. Inseguridades. Seguridad en ti misma. Madurez. Perder la cabeza, pero con casco. Sentirte adultescente. Crecer, pese a que ya pensabas que estabas en la cima. Evolucionar. Sinceridad. Vulnerabilidad. Sin miedo al ridículo.

Aceptar sus manías, y las tuyas también. Reíros de ellas. Un amor de 365 días, no de un 14 de febrero. Flores. Pero también cafés compartidos en tazas de publicidad y domingos de peli y manta sin glamour maquillajes. Trabajo en equipo. Esforzarse y disfrutar de ello. Abrazar(se). Cuidar(se). Proteger(se). Saber que el amor no es idílico ni perfecto, pero es increíble. Construir, a veces sin manual de instrucciones. Improvisar. Potenciar las virtudes del otro. Sorpresas sin fecha en el calendario. No todos los días se comerán perdices, pero siempre habrá algo bueno que compartir.

El amor ya no es un juego de poder. No es un toma y daca. No es una competición. Ahora el amor es un juego inocente de niños grandes.